

unas birras a los cofrades y que nadie se ofenda, pues no es mi intención
está claro que cada persona es un mundo,
yo en mi caso coincido al 100 % con el cofrade que inicia el post y como él no llego a comprender los precios que se mueven en el mercado usado. Barcos de 20 o 30 años que cuestan poco menos que los nuevos.
En un mundo "normal", el valor de la embarcación debería depreciarse desde el mismo momento de la compra, sin embargo hay personas que compraron sus barcos, los han disfrutado muchos años y cuando se han cansado de ellos los quieren vender y además sacar tajada.
Estoy buscando barco y estoy viendo muchos de segunda mano que dan pena, algunos de más de 20 años al final han acabado en las manos de broker que los suben un 20% el valor (demasiado ¿no?) y que al final cuestan más de lo que costaron el día en que salieron de la fábrica.
En cuanto al precio de los accesorios que tanto se ha hablado por aquí, habría que distinguir, los accesorios extrictamente necesarios y los que son prescindibles y nunca aplicar al precio final los segundos,
¿Pero como es posible? que un vendedor pretenda sumar al precio las chorradas que ha comprado. Está claro que si la intención era vender el barco, nunca debiste comprar esos accesorios, así que está claro que eso es un dinero perdido que debe asumir solo el vendedor.
Tal y como está la cosa en barcos seminuevos (poquitos años), yo me quedaría con algo nuevo, que ya lo equiparé poco a poco, poquito a poco, disfrutando plenamente de cada cacharrito y por supuesto le compro lo que yo quiera y donde yo quiera.
En mi humilde opinión está claro que las cosas van a cambiar y el mercado de segunda mano va a moderarse, ya que el que necesite vender ahora un barco, dada la excasa demanda no tiene más remedio que bajar precio, aunque eso signifique asumir pérdidas. No olvidemos, que la contrario de lo que pasa con los bienes inmuebles, una embarcación genera unos gastos tremendos de mantenimiento.
Bueno espero que nadie se ofenda y suerte a todos los que quieran comprar o vender un barco, está claro que la maldita crisis ha cambiado las reglas del juego y que el que ahora quiera vender un barco tiene que adaptarse.