Agradezco a Itaca lo bien que ha resumido mi opinión al respecto.

Personalmente siempre tuve en mente inquietudes, locuras y aventuras mil a la edad de esa niña, sueños que no llegué a materializar por falta de apoyo por parte de -lógicamente- mis padres. Es una situación donde se conjugan intereses igualmente lícitos pero antagónicos: el instinto paterno y materno de proteger a un hijo, y los deseos de este último de sentirse vivo y libre.
En muchas ocasiones, si no fuésemos tan humanos seríamos infinitamente más felices.
Unos brindis de ron a la salud de la niña aventurera, y de laxante para los padres que buscan cobertura mediática y económica con todo esto.
