Pues tienes razón, los dos primeros dias yo tampoco duermo bien, pero después, como un tronco.
Navegando, cada uno tiene su receta. La mia es dormir en los sofas del salón. Después del 2º dia no me entero ni si los que están de guardia bajan y tiene algunas ventajas:
1) Como los sofas suelen tener un reborde exterior mas grueso, pues eso te hace sentirte mas sujeto impidiendo que ruedes en la cama.
2) En la zona central del barco (salón) es donde menos se mueve.
3) Si hay motor, no se oye tanto como en popa.
4) Si hay que salir volao....., estas más cerca del tambucho, etc.
Y sobre todo si te entra hambre tienes la nevera al lado.
¡Ah! claro y como duermes en el sofá de sota, pues quedas encajado de tal manera que no te mueve ni Dios.
Por cierto, una anecdota, En una ocasión que vino mi padre a navegar un par de días. Tenía 77 años y siempre le gustó tanto la mar que era feliz de salir a pasar la noche, le cedí el camarote de proa, naturalmente. Salíamos a las 5 AM y dormíamos hasta esa hora en el amarre. Bueno, pues nos levantamos el resto de la tripu y salimos a la mar, decidimos no despertarle para que durmiese bien un buen rato más. La mar estaba estupenda y navegabamos a vela con cierta escora. Cuando ya eran las 9:30 decido, ya que mi padre no daba señales de vida, bajar a despertarle para hecer un desayuno. Cual fue mi sorpresa que cuando me acerco al camarote oigo una vocecita que me llama, ¡Joselu.....! Abro la puerta entro en el camarote y me encuentro a mi padre encajado entre la esquina del baño y la amura de babor. El hombre, debido a la escora hacia esa amura, no podia moverse lo suficiente como para salir. Yo me eché a reir sin control, el también. Entre risas intentaba ayudarle a llegar hasta la parte del camarote que no está encajonada por el tabique del baño. No era capaz de sacarlo de allí y, eso que el pobre ya tenía cancer y estaba delgado. Al final dada su falta de fuerza tuve que ordenar a la tripu cambiar el rumbo para evitar la escora y que pudiera salir. Reimos todos como pocas veces



, el primero mi padre, que yo creo que ya estaba debil hasta para enfadarse, porque si hubiera sido 2 años atras hubiera cojido un cabreo de la host** y me hubiera puesto a parir. Bueno, el caso es que llevaba despierto desde las 5:30 de la mañana, habia intentado varias veces salir, pero era imposible para él, así que nos contó entre risas que decidió seguir allí, encajonado, hasta que alguien fuera en su auxilio (yo, que no había querido bajar para no molestarle, pensando que estaba dormido). Menos mal que al menos ese día no hubo pantocazos.
Fue una anectota divertida, pero ya sabeis, si hay escora procurar no quedar encajados, os costará salir en los camarotes de proa, os costará salir.
Un vermucito con olivas para todos.