Hola a todos,
Estoy completamente de acuerdo con Atarip.
Me parece que el control del tiempo se ha convertido en uno de los mayores retos de nuestro tiempo.
Hay quien, por norma, tiene problemas en hacerlo todo, sencillamente porque tiene un montón de cosas que hacer y que 24 horas en un día no dan para tanto. Es, desgraciadamente, el caso de mucha gente.
Pero hay quien, por sistema, llega tarde a todas partes: citas con amigos, médico, trabajo... siempre con retraso. Suele ser gente que se toma su tiempo en casa, incluso tienden a aplazar la salida... hasta el último minuto en que se ponen a correr.
Pueden ser casos de "proscrastinación", una palabra rara que significa que postergas todas las tareas hasta el último momento. Suele ser una estrategia de huida ante las tareas que se tienen que cumplir que manifiesta la voluntad de escapar a las obligaciones. No sé si éste es tu problema.
También, entre los que llegan tarde, estan los que se angustian ante el paso del tiempo y no soportan perderlo. Por ello, prefieren que les esperen antes que esperar ellos a los demás... y llegan tarde.
Llegar tarde puede, finalmente, ser una manera de llamar la atención. Es el típico caso del alumno que llega tarde a clase. Está trasmitiendo un mensaje al profe: así se destaca del montón... si no lo puede hacer por sus notas.
Tú, visiblemente, tienes la "sencación" de llegar tarde, pero no llegas tarde, o dices que llegar tarde, al final, no importa tanto. Lo tuyo, al parecer, es un miedo (racional o no) a no cumplir con lo debido (que es llegar a la hora). Es como si temieras no poder hacer lo que se espera de ti, o no estar a la altura del rendimiento que se espera de ti. ¿Es eso?
Te lo pregunto, porque yo también me identifico plenamente con el compañero de Alicia (también tengo muchos puntos en común con el gato de Chester, pero ése ya es otro tema

)...
