Re: Rincón literario
Injustísimo Amor, ¿por qué así avaro
nuestros deseos concertar te antojas?
¿Por qué, pérfido, con placer tan caro
en dos almas discorde amor alojas?
No consientes que cruce el vado claro
y al más ciego y mayor fondo me arrojas:
dictas que a quien desea mi amor desame,
y a aquel que me odia más, que adore y ame.
Angélica a Reinaldo muestras bella
cuando él todo fealdad cree ella que excede;
cuando ella a él admiró y lo amaba ella,
él a ella odió, cuanto odiar hombre puede.
En vano hoy se atormenta y se querella;
justo pago uno al otro así concede:
lo odia ella, y el odio es de tal suerte
que antes que a él querer, querría la muerte.
Gritó altivo Reinaldo al sarraceno:
«Apéate, ladrón, de mi caballo,
que ver lo mío no sufro en puño ajeno
y sé hacerlo pagar al que en tal hallo.
También que esta mujer me des te ordeno,
que fuera fiarla a ti grosero fallo.
Tan perfecto corcel, dama tan digna
no es cosa que a ladrón el cielo asigna.»
«Mientes, si con ladrón mi honor laceras
--no menos arrogante el moro brama--
que quien dijese a ti que ladrón eras
diría más verdad, según tu fama.
Y ahora se verá quien es de veras
más digno del corcel y de la dama;
aunque hablas de ella cosa fidedigna,
y es que en el mundo no hay cosa tan digna.»
Como suelen dos perros corajosos,
o ya de envidia o ya de odio movidos,
dentellando los dientes animosos
con torvo gesto y más que ascua encendidos,
venir a los mordiscos rabïosos
con yertos cerros y ásperos aullidos;
así al hierro entre injurias mano a mano
llegaron el francés y el circasiano.
“Orlando furioso” .- Ludovico Ariosto
__________________
Vive y deja vivir,
pero vive como piensas,
o acabarás pensando como vives.
|