Ni siquiera ceñir, casi todo el rato hasta Galicia a motor con el viento justo de nariz. Era un transporte y si empezamos a hacer bordos todavía estamos saliendo de la bahia de Cadiz, como mucho ceñidas a 20 grados ayudados con el motor. Es curioso, pero cada vez que doblábamos un cabo y cambiábamos de rumbo el viento hacía lo mismo, cosa de brujas. El cantábrico ya diferente, todo el tiempo de popa pero vientos flojos que molestaban más que ayudar, lo único que hacían era meter el humo del escape en la bañera.
Menos mal que el humor de la tripu compensaba el movimiento, el ruido y el olor a tractor.
Las fotos habrá que esperar, mi cámara estaba estropeada pero algún tripulante me consta que hizo buenas fotos, a ver le apetece colgar alguna.

