Muy buenas y unas cervecitas para todos.

Sin entrar a fondo en el tema, que da para mucho, coincido en general con la opinión de que el mercado aparente de barcos de segunda mano en España está muy caro (digo aparente porque quien pone a la venta un barco a precio disparado dudo que de veras lo quiera vender; prueba de ello son los no pocos barcos que llevan años en cosasdebarcos, por ejemplo, sin venderse y sin bajar de precio). Sin embargo, y aunque es cosa sabida, conviene recordar es que un barco con quince o veinte años puede estar muy bien cuidado o no estarlo y, en especial, puede estar al día o tener todos sus componentes necesitados de pronta sustituición. Conozco a más de uno que ha comprado de segunda mano con la idea de "pago mucho menos y tengo el mismo barco" y que después ha tenido que soltar una pasta: A los seis meses, rectificación de motor (6.000 €) o uno nuevo (de 12.000 € para arriba), velas viejas y cedidas (ponga Vd. aquí lo que quiera); jarcia firme y de labor necesitada de pronta sustitución, para navegar con ciertas garantías (de 2.500 € para arriba) y el riesgo de tener problemas de casco o timón en breve plazo (una vela a Santa Rita siempre ayuda, porque a menudo, en un barco entrado en años, difícilmente conoceremos el trato que ha tenido el bajel). Esto solo por hablar de los elementos más importantes y más costosos, pero siempre se puede añadir la interminable lista de pequeños componentes (desde las válvulas de casco hasta los cierres de los portillos, pasando por la electrónica, el equipo de seguridad, etc., etc., etc.) que dan guerra y que, además de suponer continuas fuentes de gasto, se dedican a amargarnos la navegación de manera insistente.
Hay que mirar pero que muy bien antes de comprar un barco usado, porque puede acabar gastándose uno en él tanto dinero que el precio final no dista mucho del de uno nuevo, sin dejar de ser usado. Quiero decir con ello que hay barcos que por el cuidado que su/s propietario/s le ha dedicado y por su perfecto estado de mantenimiento pueden justificar un precio relativamente alto, pero esto no es lo habitual: En general, quien ama el mar ama su barco y lo cuida, pero no hay muchos propietarios que pongan su barco a la venta cuando se acaban de gastar una pasta en un tratamiento antiósmosis, en un motor nuevo o en jarcia y velas.
Moraleja: Salvo para barcos seminuevos, no se pueden comparar los precios de segunda mano de dos unidades de un mismo modelo sin examinarlas antes: Puede resultar bastante más barata la que se vende más cara.