Gracias por vuestras explicaciones cofrades

Este verano, una noche... me tocaba guardia, estábamos en medio del golfo Vizcaya, más o menos estábamos solos en el mundo.
Estaba sola a la caña, todos durmiendo... cuando de pronto siento un ¡ffffffffff! a mi espalda y empiezo ver estelas brillantes en el mar por la popa y a cada banda.

El silencio en esos momentos es tan grande que las respiraciones que oyes te ponen el corazón en un puño, hasta que empiezas a ver claramente que esas "estelas radiactivas" son delfines jugando con el barco. Entonces pasas del susto al entusiasmo.
Sé que no debo hacerlo, que no debo despertar a la tripulación pero no lo puedo evitar, es un gran espectáculo y se lo están perdiendo.
Bueno, de la tripu, sólo había uno atento, el resto, lo de dormir es sagrado y no se sale al no ser que haya que poner tres rizos.
Fue uno de esos regalos que te da la naturaleza.
