Discusión: El último verano
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Antiguo 05-09-2009, 22:51
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Piratilla
 
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Predeterminado Re: El último verano

Una Bossa Nova

Esta vez fue ella quien se dio la vuelta, y cubrió con pudor su cuerpo con la fina sábana blanca, que había quedado arrugada a los pies de la cama. Distrajo su mirada repasando las ordenadas rendijas de luz que filtraba la persiana. Notó una mano que asía su cintura y un beso suave en el hombro pero no le causó ninguna sensación, pues hacía demasiado tiempo que tenía adormecidos los sentidos.

Sabía que hubo otros cálidos veranos, pero no podía recordar los detalles, que fueron de arena dorada, mar, música, luz, paisajes, vivencias...

Navegaban con su pareja, rumbo a calas vírgenes. Escogían una, resguardada de los vientos que iban a soplar, y fondeaban. Se bañaban y buceaban nada más llegar, con la excusa de comprobar si había quedado bien clavada el ancla. Su piel entonces podía sentir el placer del abrazo del agua, la caricia del sol, el frescor de la brisa. Incluso gozar con la sensualidad del tacto de otras manos masculinas, si se le ofrecían para extender el protector. Iban a tierra con las auxiliares, junto con los amigos que navegaban en otros barcos, y hacían excursiones para explorar, hacer ejercicio y encontrar otros encuadres del lugar. Sentían el olor de los pinos mezclado con el del mar, y sus rostros, estaban acostumbrados a notar la brisa y su dirección, cerrando los ojos para intensificar la sensación. Sin horarios, tardes a la sombra del toldo, lecturas, siestas, deseo y sal. Contemplaban las puestas de sol, y ya se marchaban los últimos bañistas. Ellos volvían al agua y se sentían dueños de la playa vacía. Quizás organizaban alguna furtiva pero respetuosa barbacoa nocturna. Terminaban el día, con unas copas en la bañera de cualquiera de los veleros, donde se mecían relajados, conversando suavemente, para respetar el silencio de la noche y a los que dormían, y casi en la oscuridad, para poder apreciar el intenso brillo de las estrellas. Y tarareaban una bossa nova. El paraíso y la felicidad.

Seguramente sus lágrimas, casi siempre ocultas, le habrían sabido más amargas si hubiera recordado parte de todo eso. Pero lloraba porque se sentía vacía y perdida. Y a medida que su cuerpo se rehabilitaba, su mente empezaba a hacerse demasiadas preguntas.

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