Parece que de esta llegamos a casa:
Como el sistema de internet de Timofónica ya hacía semanas que nos dejó tirado (a la segunda conexión) recurrimos a la taberna para la Meteo. Porque ahora nos enfrentábamos a lo que para nosotros es un gran salto: 375 millas, más de dos dias en el mar. Ninguno de los tres había hecho tantas millas de un tirón, así que un cierto respeto había. Además las tormentas que nos rodeaban decían claramente que la atmósfera no estaba clara.
Nos pusimos en contacto con Comodoro que estaba ocupadísimo, pero llamó a Rom para que nos informara. También nos pusimos en contacto con CapitanMorgan777. Y los dos confirmaron lo que me imaginaba, olisqueaba. Situación de Norte en el Golfo de León. Nosotros estábamos muy al sur, con lo que el ventarrón no debía alcanzarnos, aunque sí la mar vieja. Teóricamente debíamos tener entre 15 y 20 nudos que primero serían del NW (proa) para ir rolando al N y NE. Nos prometíamos una navegada de escándalo con mar formada por la amura y viento de través...
Salimos a motor, con 15 nudos de real de proa, la mayor para estabilizar y poca mar. Eran las 18:00 hora española.
Pensábamos que el role entraría a las 06:00 pero no fué así, ni a las 12, ni a las 18... y ya nos llegaba el mar del carajal del norte. Llevábamos 24 horas de motor, había que repostar gasoil. Y las olas eran grandes, de las que esconden el horizonte. Saca el bidón, el embudo, el adaptador del embudo, y la bombita. Aguanta el bidón, bombea, no te caigas, sigue bombeando, puff... Tardamos más de un cuarto de hora en trasvasar los 20 litros. Y el gasoil hizo su efecto. Consiguió transportarme a mi niñez. Ese olor que impregnaba los barcos viejos. Ese olor del Puma 23. Limpiamos la bañera de las inevitables gotas, emproé el barco al mar para vaciar la bañera y ocurrió. Mi barriga dijo basta. Festín para los peces.
Cuando me mareo además me cabreo: ¡Coño llevo un mes embarcado sin marearme! Pero ningún dia como ese. Y ya se sabe, si fuerzas caes. Unas horas de sueño reparador y ayuno arreglaron el desajuste. A la mañana siguiente Ros me ofreció un Cola-Cao que me sentó como al niño que resucitó el gasoil. Y a partir de ahí pude comer y disfrutar, vamos que si disfrutamos. Durante 6 horas, solo 6, el viento roló y pudimos abrir velas y apagar el bendito Volvo. Luego mar y viento calmaron y llegó el momento de la pesca. Un atuncito de unos 6 o 7 kilos nos dió de cenar, y cada uno pudo llevarse a casa un lomito para compartir con la familia.
El sol se puso de nuevo, pero ya entreveíamos nuestra Roqueta:
La noche nos trajo la luz de los faros conocidos y el tránsito de los cabos que ahora eran como las esquinas de casa. Salinas, cabo Blanco y Regana precedieron a buscar Na Burguesa; el hito que marca Calanova. Sobre las 5 de la mañana entrábamos en el amarre sin rozar las defensas. Nos abrimos una cervecita para celebrarlo y a la piltra a recuperar algo.
Desde entonces deambulo por tierra, y solo este hilo me lleva al mar. Así que espero que ahora que yo he terminado el relato, Ros y Gerret incluyan algunas de sus fotos. Yo quizá cuente algunos detalles útiles para completar la información.
Gracias a todos por leer este tocho.

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