Soñar por encima de sus posibilidades es propio del hombre y aún más del hombre navegante

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Mirar los barcos, cotillear, comparar... y soñar.
Pero soñar no es forzosamente comprar.
Es normal que al buscar dentro de un margen de eslora, saltemos al siguiente "para ver". Eso, es cosa del corazón.
Luego la cabeza (la eterna aguafiestas):
1) realmente se puede comprar?
2) qué gastos extra conlleva un metro más de eslora?
3) se sigue adecuando a mi programa de navegación?
4) no se me estaría yendo la olla?
Si la respuesta a la cuarta pregunta es sí: pues nada, a volver a la realidad, que no está tan mal.
Si la respuesta es no: a cumplir sueños, que la oportunidad de hacerlo no ocurre cada día en esta vida!
