Han pasado solo unos cuantos días desde nuestra arribada a las islas afortunadas y ya parece que llevemos navegando toda la temporada, la verdad es que el Bahía no es amigo de los pantalanes. La tripu se ha reducido al marchar para Barcelona Loan (
Kiai).
Desde que salimos de La Graciosa hasta Rubicón, el Este de Lanzarote, no tiene, a mi juicio, una costa lo que pueda llamarse espectacular, recortada si, pero con pocos refugios al viento alisio que en su gran parte siempre sopla del Noreste.
Quisimos comprobar por nosotros mismos, el renombre de Puerto Calero, con ciertas reticencias me convencieron de pasar la noche y mis tripulantes tuvieron que darme la razón de que puerto tan chic no es lo que más nos gusta.
La posterior navegada hasta Rubicón tuvo su encanto al doblar la punta del Papagayo con una trasluchada de spi a tres, que ni en las mejores regatas. La entrada a la marina apoteosica, amarramos junto al One y ambas tripulaciones tomamos el bar de nuestro cofrade al asalto, en demanda de unas cervezas frescas, una pena que el cofrade no estuviese para quedarse perplejo de nuestra osadía.
Aquí, después de tres de tres días en los que ha habido tiempo para confraternizar con los cofrades,
One, Alex y Berberecho y haber visitado un poco turísticamente la isla, ambos barcos se separan por una temporada, el Cap's III se queda en Rubicón y el Bahía las Islas parte para las Palmas de Gran Canaria donde asentará sus reales.
Decidimos hacer la travesía con nocturnidad y alevosía, después de cenarnos una paella de despedida, a bordo del Cap's III cortesía de la cocina del Bahía, sentida despedida de la tripu de
Ja, Cristina,
Miravent y Carlos, a estos no se cuando volveré a verlos, aunque la informática nos mantiene cerca, por último, no dejamos de dar un abrazo a
One en su fenomenal garito.
Las casi cien millas entre ambas islas, ha sido una navegada bajo una luna casi llena, que ha hecho las delicias de los tres, a pesar de la fuerte marejada provocada por un viento de fuerza 4-5 que lleva soplando bastante tiempo seguido.
Timoneamos a turnos de dos horas y en trece arribamos al puerto de Las Palmas, donde solicito amarre y lo consigo solo hasta final del mes de Septiembre, a partir de esa fecha está todo reservado para la regata ARC, así que he de ir pensando en buscarme la vida más adelante.
Nuevo cambio de tripulación, se marcha Fermín y llega María(
Koala) con ansias de navegar y vaya que si, al día siguiente salimos para Fuerteventura, 50 millas a Morro Jable, con F4 y marejada, navegación al través de locura, el Bahía no parece notar la carga que lleva, en menos de doce horas estamos atracando en el puertecillo de Morro Jable.
Previamente, hemos padecido entre Punta Jandía y Morro, ese viento que el cofrade
One, nos había advertido y que por aquí llaman “los mosquitos” una aceleración a sotavento de la costa que se encañona por los valles en la montañosa península de Jandía y que dobla la fuerza del viento reinante, casi 30 nudos hemos tenido en alguna racha, lo que nos ha obligado a tomar rápidamente un rizo y enrollar medio génova.
Resueltas las formalidades portuarias (7€) damos un paseo por el pueblo, que ha sido comido por mastodónticas urbanizaciones hoteleras, al amparo de las fenomenales playas de Jandía, una pena.
De mañana salimos por la costa Este hacia Gran Tarajal, nuevamente la aceleración del viento a sotavento de la costa nos obliga a reducir trapo, pero al ser más baja la orografía la navegación se hacer más amena.
Alcanzamos el puerto de Gran Tarajal en unas tres horas, nos han avisado de que podríamos tener dificultades de atraque, porque este fin de semana es el gran concurso de pesca de altura anual, pero a pesar de la cantidad de motoras que ya se han concentrado, aún tenemos sitio para esta noche.
En la travesía de llegada a Fuerteventura adelantamos a un velerito de una pareja alemana, como están haciendo nuestra misma ruta, al final hemos trabado una buena amistad, esa es la esencia del transmundismo, además de visitar lugares exóticos, nos sentimos contentos.
Desde Gran Tarajal, volvemos a Morro Jable en otra navegación memorable, aunque previamente hemos estado fondeados para bañarnos y comer en una de tantas calas solitarias que tiene la isla. Esta vez no entramos a puerto, preferimos pasar la noche fondeados en la playa frente al pueblo, verdaderamente un lugar con encanto y sin la presencia de más barcos, queremos ir saboreando lo que en el futuro, será el día a día.
Como no tenemos prisa y la meteorología es de lo más benigna, vamos a alargar el regreso a Las Palmas, ponemos rumbo al sur de la isla, hasta la meteo se pone de nuestra parte, cuando esperábamos día de encalmada, un vientecillo de 10 nudos, nos ha alegrado toda la travesía de casi 90 millas.
Desde el mar, los arenales y dunas de Maspalomas, al sur de la isla, no se aprecian tan imponentes, además la masificación urbanística le hace perder parte de su encanto.
Recalamos en Puerto Rico, donde tiene su base la goleta de nuestra cofrade
Corsara, aunque por el momento no hemos coincidido, pero seguro que lo haremos más adelante.
Este enclave es de lo más turístico, pero hemos cenado muy bien en un restaurante playero, sorpresas de la globalización.
El regreso hoy mismo hasta Las Palmas ha sido tal como lo esperabamos, a vela con ventolina hasta Maspalomas, motor para remontar el viento de morro cuatro horas y ya a la vista de Las Palmas, navegamos de nuevo a vela, haciendo bordos hasta la misma bocana de la marina.
Luego me he enterado por unos amigos comunes, que el cofrade
Toni no ha perdido detalle de nuestras andanzas, a través del AIS y del Atlantic Source, saludos cofrade.
Bueno, creo que ahora aunque hagamos salidas esporádicas, el Bahía pasará el resto del mes tranquilito.
Ya seguiremos contando
Saludos

Las Playas de Jandía

Navegación en el sur de Fuerteventura, con los “mosquitos” zumbando

Rufino el perro más fino, esperando a embarcar

La recortada costa de Gran Tarajal

Koala a la caña y Rufino de táctico

Atardecer en Morro Jable

Faro de Maspalomas, acogotao entre tantas urbanizaciones

La goleta de Corsara en Puerto Rico