Hola, colegas

y con la venia de FAZER) en los barcos hay multitud de piececitas que sin duda están hechas por una mente perversa (seguro, de tierraadentro) y cuya única misión es que a los que nos gusta el mar (pero somos pobres, de letras, y más torpes que un guardagujas en materia de bricolage) terminemos aborreciendo nuestro amado azul, cuando a esos contratiempos más o menos previsibles se suma la insidiosa acción de los agentes atmosféricos, la corrosión galvánica, la oxidación, el efecto de los rayos gamma sobre las margaritas, el descuido, la negligencia, el simple desaliento ante el dineral que cuesta la inutil chapuza del profesional de turno, etc...

Si, ya se, la vela hay que velarla y que no hay rosas sin espinas...
Una de esos estúpidos chirimbolos que el infierno confunda, de una ergonomía de co*nes, es la corredera de carrete alojada en el casco que atrae a las ostras de Cancale, a las almejas chirlas y al centollo malayo, lo que obliga a pasarle el cepillito cada tres dias y fiestas de guardar, con cuidado de que la inundación no pase de un metro cúbico de liquido elemento cada vez. A fin de cuentas lo del Titanic seguro que también empezó con un pequeño chorrito de agua que no se tapó a tiempo.
Yo me aburri a los dos meses de tener el barco y después de soltar algunas expresiones irrepetibles, la retiré, le puse su tapón y desde entonces soy más feliz. Controlo la velocidad con el GPS y que le vayan dando. Haz como yo. Libèrate de las cadenas de la esclavitud de tan primitivo artefacto submarino y dejate llevar por la limpia, aseptica y siempre fiable tecnologia de nuestros amigos del pentágono.
