No veas la caminata que se han de dar desde los camarotes a la "terraza" para desayunar al aire libre

y, además, el ruido que debe hacer esa "libélula" cada vez que se va a dar una vuelta. Prefiero seguir oyendo el ruido del viento en las velas.
Saludos
Luis
PD: No se si en Cala Saona les dejarían bajar al chiringuito en el helicótero.