Más que lo de los 10 días mensuales (ridículo, ya se ha dicho) lo que más me indigna aquí es el trato diferencial entre los usuarios. Creo (o quiero creer) que en un estado de derecho somos todos iguales de cara a la ley.
Si se ponen contadores, que se pongan, pero para todos.
Los que pasen de la cuota establecida, pues que paguen.
Idem para el agua, si hace falta.
Si hay que tener tal o tal tipo de seguro, pues para todos.
Etc, etc.
El que cumpla la normativa, bien. El que no, se le sanciona. Sea hippie o yuppie

.
Hacer de los residentes permanentes los chivos expiatorios de todos los males, no es de recibo.
Hacer cualquier tipo de discrimanación arbitraria sobre quien tiene los favores del mando y quien no (entre residentes permanentes "deseables" e "indeseables"), tampoco es de recibo.
Hacer un reglamento interno basándose en la discriminación arbitraria sería crear un peligroso precedente, extrapolable, porque no, a cualquier puerto o comunidad de vecinos que no quieran tener "a según quien" en el piso de al lado.
Siempre que los "indeseables" cumplan escrupulosamente con el reglamento vigente, deberían tener derecho a quedarse... por muy "enfermos" o "alcoholicos" (será por alcohol en el puerto de Masnou

!!) que sean (siempre que no molesten a los demás de otro modo que por su mera presencia) y por mucho "caché" que les resten a las instalaciones portuarias.
