Capitán5, yo creo que lo de los puertos de cemento tiene que ver con la teoría del ladrillo como inversión. Es el mal de nuestro país y los aficionados a la náutica, al menos una gran parte, lo pagamos. En Francia e Inglaterra hay otras soluciones. Hace poco leí un estudio sobre el asunto de las marinas y sus precios en Inglaterra y el listado comenzaba con boya de fondeo en zona abrigada afectada por la marea, o sea, que el barco se quedaba en seco con bajamar. Ese era el primer escalón. El siguiente la boya no afectada por la marea. El siguiente el pilote afectado por la marea y así, sucesivamente, hasta llegar a la dársena de cemento que predomina aquí. Incluso en ese caso se hacían diferencias entre los puertos dragados y los que no. Al final, la conclusión era que lo que aquí consideramos un puerto normal, allí era el colmo de los lujos.
Yo creo que nuestra náutica está al revés. Se empieza por los puertos y no por los barcos. Afición hay, desde luego, pero la Administración y los promotores ven las cosas de otra forma. Siguen obstinados en vender lujo y la oferta y demanda de atraques se limita a esas parcelas de agua en concesión que pagamos a precio de oro y que, en el fondo, equivalen a la especulación inmobiliaria pura y dura.
Da envidia como funciona este asunto en otros países, aunque también tienen problemas y se quejan por falta de amarres, pero no hay mucho más que hacer de momento.
