...... me tocaban los libros de mi hermana mayor, ya usados y vueltos a forrar, la cartera nueva, el boli que tenía todojunto el azul, el rojo, verde, negro....., que cuando lo desarmabas, ya no iba nada bien. Y sobre todo la goma de borrar, esos olores a "nata" y lápiz juntos, y los cuadernos Rubio del verano, una tortura, que luego teníamos que presentar a la maestra, llenos de manchurrones de grasa de la mesa de la cocina.
Y la mercromina en las rodillas y codos que parece mentira que entonces las costras no acababn nunca de caer y vuelta con la mercromina a vueltas.
y el colacao, el tulipan con aquel cuchillo enano que regalaban al comprarlo, y sobre todo el olor a castañas y nueces los olores de otoño de mi pueblo y el pan con vino que me daba mi ama para merendar.
bendita niñez.
