Cita:
Originalmente publicado por marpirao
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Gracias, Pedro. Ya estoy recuperado. Lo único que quedará algo "floja" será la cartera, con tantas reparaciones.
El barco está bien, sin problemas adicionales a los comentados. Yo también. Después de esta noche ya tengo las pilas cargadas de nuevo.
Salí del fondeo en Rodalquilar bien. Casi sin viento, del W y fuerza 1. Eran las 10.30 horas. Pero en poco se puso en F4 S/SW. Y así estuve navegando sólo con la génova, ya que no podía sacar la mayor. Y puse rumbo a Águilas porque quería conocer el nuevo puerto.
Al entrar un momento en la cabina, noté ese olor característico del sulfúrico. El mismo que sufrí en Marruecos. Y, claro, fui directo a mirar las baterías. Y sí.
La batería del motor estaba caliente a tope, que no la podía ni tocar. Inmediatemante desconecté la conexión positiva y la aislé. Y me puese en contacto por teléfono con los expertos que me repararon en La Caleta, y con Pirulo, que tan sabiamente me asesoró.
Pensé que repararía mejor en Cartagena, que la tenía 20 millas más allá de Águilas desde donde me encontraba. Calculé el combustible que llevaba y el que necesitaba, ya que no había repostado desde Melilla. Y, sin pensarlo más, cambié rumbo al 053. En ese momento navegaba a 6 nudos. El viento soplaba ya de S y F5. Empecé a recibir marejada. Por la aleta. Sufría el bamboleo. No quería cambiar rumbo, si podía aguantar, para no hacer más millas.
El mar fue subiendo. Navegaba por veriles de cerca 2000 metros, y al llegar por los 900, naturalmente, el mar se hizo más difícil. Navegaba seguro y controlado, pero muy incómodo. Telémaco ya corría a 6,5 nudos.
Con ese mar, recibí una ola en la bañera, y otra que no sé cómo rompió en la cubierta. Había truenos en la costa que no divisaba ya en mi babor.
Puse en marcha "localizatodo" de mi teléfono móvil para que cuando tuviese cobertura pudiéseis conocer mi situación. Habitualmente no lo llevo conectado siempre ya que consume mucha batería y lo debo llevar enchufado constantemente. Por eso, sólo lo hago en algunos momentos, y si voy a motor.
Esa diferencia de veril, y una pequeña corriente en contra que recibía, hacía el mar muy bravo, convirtiéndose en fuerte marejada y zonas de gruesa. El anemómetro marcaba racha máxima de 35 nudos. Ya no recordaba, ni había considerado estas cosas del mar de Vera.
Dos horas y medias antes de arribar, y ya Cabo Tiñoso en mi proa, rola y empiezo a recibir N de F5. Y esos dos mares encontrados fue la repanocha.
Y ya digo, al entrar en las dársenas de Cartagena, y poner las defensas para atracar, me entraron ganas de llorar por la emoción, al recibir a Libra por la radio, que a esas horas me estaba aún esperando, y llamando por el 9.
Pensaba en los navegantes solitarios, cuando reciben tormentas muchísimo más graves que lo que yo he pasado, sin esperanzas de llegar a ningún puerto. Y también en los que se van por esos mares, sin los buenos cofrades, ni electricistas, ni nadie más que ellos mismos para solucionar sus problemas.
¡Qué fácil es ser marinero de pantalán!. Bueno, no me lo tengáis mucho en cuenta, que es posible que sea como los cazadores, o pescadores, explicando en la Taberna la inmensidad de sus capturas. Para alguno de vosotros, seguro que no hay para tanto. Pero para mí, en solitario, es comentario de Taberna.
Pedro, dile a Lola y a los colegas del Bar Rafa que estoy bien, y cuéntales esta historia de Taberna.
