Hablando de olas, solo comentar lo majestuoso de las olas del Atlántico.
A veces, cuando hay mar de fondo y éste viene limpio del otro continente, después de soplar en la misma dirección durante mucho tiempo, la sensación es indescriptible.
Uno se encuentra entre cadenas montañosas que se mueven. Son montañas viejas, porque son redondeadas, nada afiladas. En un momento se está abajo, y las montañas, altas, muy altas, vienen hacia ti. No has sentido casi nada y estas arriba, se ven abajo los valles, las pequeñas colinas, parece dar vértigo pero no da; de nuevo estas abajo. Y vuelta a empezar....
Espero sentir eso de nuevo.

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Todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarquemos en ellas.
(José Saramago. El cuento de la isla desconocida)