En cuanto a lo que se refiere a los niños, ya que alguno de vosotros lo pregunta, nosotros estábamos preocupados por la reacción de las nuestras, ya que nunca habían pasado más de un día en un barco. Pero como ya hemos comentado anteriormente, han sido con diferencia las que mejor se han adaptado a todas las situaciones, incluso al mal rato que pasamos la primera noche al no poder fondear. La que más miedo nos daba con diferencia era la pequeña: incluso su pediatra, que es patrona de yate, nos recomendó, que además del chaleco, considerásemos llevarla con línea de vida, pero sorprendentemente lo último no hizo falta, y el chaleco en contadas ocasiones; se mostró más cauta de lo que nunca ha sido en tierra, y es que no son tontos, sabía que aquel no era su medio.
No hubo ningún mareo, dormían unas siestas que ni en casa y a las noches de tirón, ya que estaban agotadas al acabar el día.
Lo que es conveniente, es llevarles material para entretenerse: pinturas, cartas, cuentos, DVD portátil ... para que varíen de actividad, ya que no se puede pretender que estén durante toda la navegación quietas en la bañera. Incluso el cubo que tan útil es en un barco, se convierte en un aliado para jugar con el agua en la bañera, y unos prismáticos son el juguete más divertido. También les gusta sentirse útiles, ya que pueden hacer alguna cosa tal como recoger cabos, cepillar la bañera... incluso aprendieron a hacer un as de guía (el patron del primer día se quedó alucinado, y es que a él ni siquiera le salía a la primera).
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Eso sí, siempre un adulto controlaba a las niñas, cuando no se encontraban abajo.
Así que si tenéis niños, animaos, ya que todos disfrutaréis con la experiencia. Sólamente hay que ser conscientes de que puede haber algún momento complicado, ante el que habrá que actuar con la mayor tranquilidad posible. Los buenos momentos son los que se recuerdan y para ellos es toda una aventura.
