¿Mareillo? Ha sido el globo de mi vida, pero como explicaba me parece normal, más de tres horas mirando por el visor, con el otro ojo cerrado, lo cual te hace no ver las olas que vienen y prepararte para mantener el equilibrio, aguantando la respiración para que no te tiemble el pulso y amortiguar el movimiento del barco y que, con el tele a tope, no salieran movidas ya que en los ratos nublados no se podía disparar a velocidades todo lo altas que hubiera querido....
Vamos que volviendo a puerto Eduardo y Loli me ofrecian patatas, aceitunas y no podía ni decir que no, solo hacia un gesto con la mano. Pero insisto, aguanté sin aligerar carga y creo que el superglobo ha merecido la pena.