Re: El Novato Más Novato De Todos Volvio De Ibiza
Bueno cofrades, aquí llega el final de nuestras vacaciones, que como buen final, fue un poco movidito.
Lecciones aprendidas hasta el momento:
- Los peces son más listos de lo que parecen.
- Para aprovechar un día al máximo es necesario tener un plan bien organizado e intentar cumplirlo.
Día 6: 17 de Julio.
La noche del 16 al 17 de julio fue con diferencia la peor noche de las vacaciones. Atrás quedaban los apuros pasados con el fondeo del primer día. Esta noche nos acostamos con toda tranquilidad, pero nos despertamos debido al movimiento del barco. El aire comenzó a arreciar y entraban olas bastante grandes que zarandeaban el barco de un lado al otro. Me levanté y me aseguré de que el barco estaba bien amarrado a la boya a la cual le habíamos pasado dos cabos grandes, uno a la cornamusa de babor y otro a la de estribor. Además, teníamos amarrada la popa a otro muerto.
Las niñas se despertaron llorando debido al bamboleo con un susto importante, así que mi mujer tuvo que tumbarse entre ellas y pasar toda la noche intentando no aplastarlas, tal era el movimiento.
Me quedé en la cubierta gran parte de la noche, turnándome con Iñigo, ya que no estábamos tranquilos. Y no éramos los únicos, ya que varios barcos decidieron salir de la cala en medio de la noche, seguramente hacia San Antonio. En varias ocasiones modificamos el amarre, por miedo a chocar con las otras embarcaciones.
Amaneció con las mismas condiciones de la noche. Y cuando estábamos planteándonos qué hacer, aparece el boyero y nos recomienda salir hacia puerto, ya que realmente la boya a la que estamos amarrados, y que tan segura nos parecía, no está preparada para soportar el peso de nuestra embarcación en esas condiciones, ¡qué cachondo!
La verdad es que esa noche nos acojonamos bastante, ya que aunque cuando amaneció la situación no era mejor, a la noche todo se ve peor. Así que ni desayunar ni nada, salimos perdiendo el culo hacia puerto.
Ya de camino a puerto de San Antonio, la situación mejoró algo, doblamos Conejera y ya en la bahía de San Antonio, decidimos fondear en Cala Bassa y aprovechar este último día para no quedarnos con mal sabor de boca por la noche anterior. Ya somos unos expertos fondeando, bueno, más o menos, comemos, las chicas y yo bajamos a la playa, mientras Iñigo, con la excusa de vigilar el fondeo, se queda para echarse una siesta. Y aprovechamos un par de horitas de sol antes de poner rumbo final al puerto.
Vamos aproximándonos a puerto, así que por primera vez tenemos que hacer uso de la radio para saber en qué pantalán debemos atracar. Intento pasarle el muerto a mi mujer, pero dice ni por el forro. Así que comienzo: “portuaria de San Antonio”, “portuaria de San Antonio”, “portuaria de San Antonio”, “aquí Fulanito de tal, ¿pueden indicarnos a qué pantalán debemos dirigirnos?”. Pero cuando nos contestan, no entendemos ná de ná. Y así hasta tres veces, vaya cara de tontos que debemos tener. En esto que oímos que la embarcación que va detrás de nosotros está a lo mismo, con lo que decidimos seguirles, y así llegamos a nuestro destino, donde esperaba un marinero para indicarnos el lugar exacto del amarre. Le comentamos que es nuestra primera vez atracando en puerto y que si puede echarnos una mano, pero resulta tener tanta experiencia como nosotros. Animo y al toro: queremos amarrar nuestra popa al pantalán con lo que preparamos la maniobra con disciplina casi militar: “tú con las defensas, tú con el bichero, las niñas quietas y calladas y tú preparado para coger la guía”. Oye, a la primera, sin golpear siquiera el pantalán, aunque para ser sinceros, la verdad es que en aquel sitio cabía un trasatlántico y no corría nada de viento. Pero no está nada mal, hemos puesto la guinda al pastel.
Realizamos el papeleo pertinente, un peñazo (el rol, el seguro, la fianza, documentación del barco, del patrón …) Y nosotros locos por darnos una buena ducha en condiciones. Ducha, acicalamiento y nos vamos a dar una vuelta por la zona del Café del Mar (vaya estudio sociológico, o zoológico que se puede hacer allí) y a buscar un sitio agradable para cenar. Y lo encontramos: nos gusta mucho la cocina italiana y vemos un restaurante que tiene buena pinta. Y no os lo vais a creer: lo inauguraban ese mismo día y éramos sus primeros clientes (esto es lo bueno de salir a cenar con niños, llegas a los sitios antes que los demás). Así que nos invitan a una botella de lambrusco y los cafés. Creo recordar que se llamaba La Toscana, y cenamos muy bien y bien de precio, así que si os surte, podéis tenerlo en cuenta.
Nos vamos al barco, y entablamos conversación con los del barco de al lado: son de Mallorca y llevan un mes navegando. Nos cuentan que esta noche pasada abandonaron la cala donde se encontraban para venirse a puerto. Eran una gente muy maja y agradable. Nos despedimos, y quedamos en que al día siguiente les pasaremos la comida que nos ha sobrado para que la aprovechen. Y a dormir por fin, estamos agotados. Y menos mal que estamos en puerto, ya que la noche también se presenta movidita, aunque ahora ya nos da igual.
Al día siguiente, madrugamos para recoger, ya que tenemos que dejar el barco para las diez de la mañana: tienen que limpiarlo para los siguientes clientes. Nuestro último desayuno en Ibiza. No os lo había comentado hasta ahora, pero la verdad es que cada vez que hemos bajado a tierra firme a Ainhoa y a mí se nos movía todo, y esa es nuestra última sensación. E imaginaos el final: bultos, taxi, aeropuerto, facturación, depresión postvacacional, salida vuelo Bilbao, más depresión, llegada a Bilbao, hora y media de furgoneta hasta Iruña/Pamplona (Iñigo disfrutando de los frenos que tanto echaba de menos en el barco), seguimos con depresión, y vuelta a la cruda realidad, pero con las pilas cargadas más que ningún otro año de vacaciones y como habéis visto, muchas anécdotas para contar.
Muchísimas gracias por vuestra atención y por habernos hecho revivir todo esto otra vez, animándonos con vuestros comentarios. Nos hemos reído recordando y hemos disfrutado un montón. De verdad esperamos que vosotros también.
Un saludo a todos y a esta ronda invito yo. 
Agur.
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