Hay veces en que la vida pasa tan frenéticamente que no nos da tiempo a saborearla.
Ni siquiera los momentos amargos, que son también necesarios.
No te atormentes por no haber estado. Estabas... donde tenías que estar.
Siento la pérdida. Trata de pasar la página y quédate con los buenos recuerdos de tu madre. Ella te echará una mano desde ese lugar privilegiado.
Supongo que, ante esto, la otra pérdida se habrá quedado diminuta.
Mi padre solía decir que los problemas que se podían resolver con dinero no eran problemas. Lo de tu madre es un problema.
Un abrazo de corazón
