
20-09-2009, 13:38
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Hermano de la costa
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Registrado: 25-06-2009
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Re: Travesia accidentada
No quiero ser responsable de los ataques cardíacos de ningún cofrade, así que a petición de mis distinguidos fans adelanto la entrega del siguiente capítulo.
Editaaaa, esquirolaaaaa!!!!!
Final del temporal:
A los gritos de Mónica, empezamos a acudir todos a la cámara -Edita con un camisón elegante a la par que sencillo- salvo Miguel que se quedaba a cargo de la caña. A mi me importó un pito estar en pelotas; tanto era el susto que llevaba encima que ese nimio detalle ni lo consideré. Todos abríamos puertas y pañoles como locos mientras mi Juan se metía en la cámara de motores:
Juan -Nada, aquí no hay nada.
Yo -Menos mal, era lo que más miedo me daba
Seguíamos buscando como perros sabuesos el origen de la fumata, agarrándonos a donde podíamos para no caernos con los bandazos y pantocazos que daba el barco (por eso Mónica se hallaba a cuatro patas)
Una servidora se imaginaba el barco volando por los aires en una explosión como en las películas de James Bond, hasta que encontré el origen de aquel fuerte olor a cable quemado y el humo blanco de "habemus papa" y me tranquilicé muchísimo.
Ya un cofrade lector de este hilo lo adivinó: fue un incendio eléctrico, puesto que se trataba de un foco pirata muy potente que se nos había olvidado desde hacía varios días y que continuaba en su cargador. Por razones ignoradas el cable, que es bastante gordo, se derritió e hizo corto. Lo desenchufamos y se acabó el chisporroteo, aunque el tufo tardó bastantes horas en quitarse, provocando un mareo considerable en el pobre Miguel, al que -para animarle- le cantábamos aquello de:
Que le estará pasando probe Miguel, que hace mucho tiempo que no saleee 
Llevábamos ya muchas horas de mar gruesa con áreas de mar muy gruesa (esto lo comprobó Miguel por internet al llegar) Las areas de mar muy gruesa nos las debinmos de comer todas nosotros, puesto que no nos cruzamos con ni un solo barco deportivo en todas aquellas horas de temporal. ¿Quién los habría avisado a los muy cabrones?
Edito para meter una morcilla.
Por el contrario, sí nos encontramos con dos cargueros al mismo tiempo a eso de las tres de la mañana, cuando más rabioso estaba el temporal, y el viento soplaba a unos 40 nudos establecidos con puntas de más de 45. Yo estaba en el camarote con los perros, Miguel se había acostado un rato para ver si se le pasaba el mareo, y Edita dormía plácidamente en su litera. El Capitán se encontraba con Mónica en el puente, y hoy me han contado el episodio, por lo que lo intercalo en este relato.
Juan avistó las luces de un carguero por la amura de babor que se encontraba a 6 millas según el radar y, al mismo tiempo, apareció otro carguero por el través de estribor, a 4,5 millas. Marcó ambos buques en la pantalla y al cabo de 10 minutos volvió a mirar la pantalla y comprobó que se habían acercado casi dos millas cada uno de ellos sin cambiar de demora, lo que le indicó que ambos se acercaban a rumbo de colisión.
Mi Juanico siguió atento al radar, para comprobar que cada vez estaban más cerca sin cambiar la demora, mientras que Mónica no necesitó aparato alguno para darse cuenta a simple vista, y aquellas luces lejanas se convirtieron en poco rato en sendos puticlubs de tamaño gigantesco ahí al lado.
La situación era complicada teniendo en cuenta que íbamos sin motores y no podíamos cambiar fácilmente el rumbo, dado el reglaje de las velas y la dirección del viento, pero estaba claro que si no lo hacíamos terminaríamos haciendo chunf chunf -glu glu glu.
Con la inestimable ayuda de Moni -la cual no dejó de observar absolutamente todo y ya sabía donde estaba cada cabo y cada winche- acuartelaron velas para parar el barco y dejar que los cargueros maniobrasen entre ellos por nuestra proa. Así ocurrió, y se cruzaron en una maniobra preciosa y espectacular en la que nos ignoraron totalmente.
Después siguieron su rumbo y se alejaron hasta desaparecer, pero mucho antes ya habíamos vuelto arrancar para seguir nuestro camino.
Menos la bella durmiente, nadie había pegado ojo en unas 20 horas, salvo a ratitos muy cortos, y Mónica ni eso. La chica batió todos los récords: en total estuvo 30 horas seguidas sin dormir ni un segundo, aunque al final cayó muelta del todo, pero esto vendrá más adelante.
Llevábamos 12 horas sin motores, sin generador y sin tener ni idea de dónde estábamos. Ibamos a rumbo de viento -que rolaba constantemente en mitad de aquella borrasca- sin ninguna forma de situarnos, puesto que el cielo estaba completamente encapotado impidiéndonos ver las estrellas y no había ni una sola luz por ningún lado ni -recordémoslo- un sólo GPS en funcionamiento. Poco antes de llegar el orto nos quedamos muy tranquilos porque por primera vez avistamos un faro: el de Columbretes. La mar se había desencabritado un poco y pusimos rumbo a estas maravillosas islas.
Hacia el medio día el temporal decía adiós para siempre, y la fuerte marejada nos parecía un arrullo de barcarola. Todos nos pusimos muy contentos pensando que ya había pasado todo..... ingenuos! Ni siquiera barruntábamos que lo peor estaba aún por llegar.
To be continued.... gota a gota (made in by Choquero)
Nos vamos a comer con Miguel y Mónica que nos han invitado, asin que os dejo otra vez en suspense, jejeje qué mala soooy 
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MariGota
Editado por Gota en 20-09-2009 a las 19:36.
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