Una vez de vuelta en Madrid,recuperándome de un finde muy intenso en Barcelona,disfrutando de la cálida acogida de los catalanes y de la belleza de la ciudad , no es aún el momento de la reflexión , pero sí el de la añoranza de vuestra compañía.
La cena magnífica, como muy bien decís.Yo tuve la dicha de compartir la proximidad de Jordy,Biplaza,ICordoba,Tatiana,Circe y Al-Tanllaui,quien me demostró, con una conversa suculenta,que
tambien es un maestro de la gastronomía (¿para cuando una parrillada o un cus-cús,Miguel?,pero tú a los fogones!)

Enfín, que no sólo de náutica y barcos vive el hombre, sino y ante todo, de emociones y afectos..y esos, haberlos..los había!!
Un abrazo y unas
Eirín.