Bendita lluvia, casi tres meses sin apenas ver caer unas míseras gotas del cielo, por fin se ha abierto la ducha. Desde que salí de Galicia no sentía la sensación de la humedad ambiental, ni veía llover media hora seguida.
Todo el fin de semana pasado por agua, pero como digo, hasta me parece agradable.
Son demasiados días ya, amarradito al pantalan de la Dársena Deportiva, sin más actividad que navegar por internet y una salida a darnos un baño al otro lado de la Isleta antes de que Joakin acabase su estancia a bordo y volviese a Bilbao.
Casi 20 millas son necesarias navegar hasta caleta Clara, un poco más al norte de la playa de las Canteras, para poder darte un baño por los alrededores de las Palmas, en aguas limpias, como decía una cofrade.
Decididamente no me gusta permanecer mucho más tiempo en este puerto, no me encuentro cómodo, muchos transeúntes no demasiado comunicativos. Me frustra no tener a mano una cala protegida de la marejada o la marejadilla permanente, en el mejor de los casos, que existe, nada más que sales por la bocana del puerto de La Luz, para darte un baño
No puedo decir que me aburro, ahora que me he quedado solo, son numerosos los trabajillos menores que me ocupan el día, pero echo en falta sentirme un poco más libre.
Decididamente, antes de que acabe el mes me voy a Lanzarote, me gusta mucho más el sur, de la más norteña y agreste de las islas, además está
Ja con el que tengo una gran sintonía y que ésta próxima semana vendrá por Las Palmas para acompañarme en el regreso a marina Rubicón y allí en un par de semanas, llegará
Koala con solo billete de ida y empezar a organizar las cosas que necesitan una mano femenina.
Salud
