¡Qué barbaridad, cuantas peticiones! Quiero..., quiero..., quiero.
¡Y dice sin condiciones! ¡A ver que piensa que quiere el otro!
No me hagas caso Chiqui, pero es que no entiendo muy bien a estos que dicen que no ponen condiciones y están exigiendo como quieren que sea o actue el otro. ¿Y si al otro le gusta juzgar, aconsejar, decidir...? Si no te interesa te vas, o ni siquiera te acercas, pero no le dices que cambie él.

Bueno yo venía a poner algo sencillito

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PAPEL PRIMERO
(Publicado en febrero de 1827)
I.- ADVERTENCIA DE UN HOMBRE MORBOSAMENTE VIRTUOSO
La mayoría de los que leemos libros tenemos noticias de una Sociedad para el Fomento del Vicio, del Club del Fuego del Infierno, fundado en el siglo pasado por Sir Francis Dashwood, etc. Creo que fue en Brighton donde se fundó una Sociedad para la Supresión de la Virtud. Esa sociedad se suprimió, pero tengo el sentimiento de decir que existe otra en Londres de un carácter más atroz aún. Por su tendencia puede denominarse Sociedad para el Fomento del Asesinato, pero según su propio y delicado εύφημισμός, se llama la Sociedad de Peritos en el Asesinato. Estos declaran ser curiosos del homicidio, aficionados y dilettanti de los diversos modos de la matanza y, en una palabra, caprichosos del crimen. Toda atrocidad de esa clase revelada por los anales de la policía europea hace que se reúnan para criticarla como si se tratara de una pintura, de una estatua o de otra obra de arte. Pero no tengo que esforzarme e intentar describir el tono de sus procedimientos, pues el lector lo deducirá mucho de una de las conferencias mensuales leídas ante la Sociedad el año pasado. Ha caído en mis manos incidentalmente, a pesar de toda la vigilancia que ejercen para que sus deliberaciones no sean conocidas por el público. Esta publicación los alarmará, y ése es mi propósito.
II.- La Conferencia
Señores: He tenido el honor de ser designado por vuestro comité para la difícil tarea de leer la Conferencia Williams sobre el asesinato considerado como una de las bellas artes, tarea que podía ser bastante fácil hace tres o cuatro siglos, cuando el arte era poco comprendido y se conocían pocos modelos de altura; pero en esta época, cuando se han realizado excelentes obras maestras por hombres profesionales, es evidente que el público buscará en el estilo de la crítica que se haga de ellas una perfección en consonancia. Práctica y teoría deben avanzar pari passu. La gente empieza a darse cuenta que en la composición de un bello crimen intervienen algo más que dos imbéciles, uno que mata y otro que es asesinado, un cuchillo, una bolsa y una callejuela oscura. Un designio, señores, la agrupación de las figuras, luz y sombra poesía, sentimiento, se consideran indispensables ahora para intentos de esa naturaleza. Mr. Williams ha exaltado el ideal del asesinato en todos nosotros y a mí, en particular, me ha hecho con ello más difícil la tarea de hoy.
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El asesinato, considerado como una de las bellas artes.- Tomas de Quincey. (Esta versión española es de la edición de 1966).