Hola Motrete,
Tienes razón. El delfín nos cae simpático de manera espontánea por esa sonrisa que tiene, su comportamiento juguetón y todas las leyendas que le envuelven y que cuentan cómo esos cetáceos han salvado a veces la vida de los marinos en peligro.
Pero no quita que es un animal salvaje, no una mascota, y que, por lo tanto, no es siempre predecible. Dicen en particular que los individuos solitarios pueden llegar a ser peligrosos con la gente que nada o bucea. Han habido casos de buzos mordidos o arrastrados hacia el fondo, por ejemplo. No es corriente, ni mucho menos (lo normal es que el delfín no se acerque demasiado a nosotros), pero puede ocurrir....
