
29-09-2009, 23:03
|
 |
Grumete Pirata
|
|
Registrado: 18-09-2009
Mensajes: 4
Agradecimientos que ha otorgado: 0
Recibió 3 Agradecimientos en 2 Mensajes
Sexo: 
|
|
Apéndices A Travesía Accidentada Ii
Queridos tabernícolas:
Aquí me hallo de nuevo al calor de vuestra compañía y al amor de cigarrillos y cerveza. Bien sé que ya estaba tardando en la presentación de la segunda entrega, pero es que, entre otros de los mi ya nombrados múltiples defectos también se encuentran los siguientes:
Soy de natural algo torpe sin remedio y vago, muy vago, de manera que todo lo que considero obligación o compromiso me produce grima, colitis, artereosclerosis y una extraña sensación de ansia que impide mi primer y más querido oficio profesional, la contemplación.
Existen dos maneras de alcanzar la fascinación: Una, a través de prolongada reflexión y quietud (sí, exactamente como hace López, Ay! Mi López.... ¡qué buena persona!...); otra a través del mortal aburrimiento. Yo que podré ser torpe pero no negado ni ágrafo, sé por mi perdido padre que en este mundo sólo se aburren los tontos, de modo que como acertareis a comprender sólo practico la primera opción.
Oscar Wilde sostenía que el trabajo es el camino de huída de los que no tienen nada que hacer. No es mi caso. Yo siempre tengo un paquetón de cosas que hacer, otra cosa es que las asuma. Por ejemplo, tengo a pachas con mi amadísima, adoradísima e idolatrada armadora, Mónica, un barco de 44 pies de nombre Mephyto, como no podía ser de otra manera, que me da más trabajo y quebraderos de cabeza que si tuviera que recuperar a todas las ovejas de Noé comiéndose ilegalmente los pastos de Moisés.
Cuando me encuentro solo en el barco, despatarrado, en la cubierta bajo un sol de justicia judía, sosteniendo en la mano y a contraluz, una interminable lista de cosas que hacerle (la mayoría de ellas imposibles de hacer en solitario), me entra el jamacuco también mal llamado batiburrillo y a veces conocido como telele, tengo renovados deseos de lanzarme otra vez por la borda por ver si el yodo me otorga cierta consciencia y sosiego. No sé si me entendeis..., pero aún con todo y con eso, no hay manera.
Allí me quedo, medio gilipollas, mirando al universo y pensando: Aquí el hombre solo ante una inmensidad de significados que no acierto a comprender.
Ya sabreis que una vez Orestes le dijo a Júpiter:
“Tú eres Dios y yo sólo un hombre, pero recuerda... Estamos igualmente solos”.
Hala! Me he acercado a la nevera, la he abierto y he comprobado que sólo me queda una Mahou, ya me están entrando los sudores de la muerte. Yo sin cerveza ni navego ni escribo, así que me voy al super ipso facto y expedito. En unos lapsus vuelvo.
... Ya estoy aquí! Y mi pulso vuelve a ser firme, así que dejémonos de reflexiones onanísticas y vayamos directos a lo que nos trae al caso.
Debatimos nuestro próximo destino.
Atención Tabernícolas:
Os propongo un juego:
Yo escribo los diálogos y vosotros tendreis, según vuestra intuición, que poner nombre al interpelador.
¿Qué os parece?
¿Vale?
Pues allá voy...
DRAMATIS PERSONAE
CAPTAIN: Juan
ALMIRANTA: Susi
INTENDENTE: Mónica
HEMBRA OCIOSA: Edita
CONTRAMAESTRE: Miguel
TRITURATOR: Chufo
SER ASTRAL: López
Continuará....
|