Si, tienes razón, la orca voladora antes parece salida de un ordenador que de la mar salada. Es una pena que se enpeñasen en presentar esas imágenes en el documental, porque se trata de hechos relativamente recientes y bien documentados.
Por otra parte, antes darte la enhorabuena que considerar una desgracia el ser armador de un barco de madera, aunque conlleve sacarlo año tras año y seguir mandando al mar kilos de pintura al cobre.
