Hace un par de meses vi un interesante reportaje en Discovery Channel acerca de "ataques" de delfines... la conclusión a la que se llegaba analizando decenas de incidentes es que esos ataques no son tales, sino un simple juego. El problema está en que lo que el delfín puede considerar una caricia o una "ahogadilla" a un humano le puede dar un susto de muerte o lesionarle de cierta gravedad.
De hecho, los delfines son tan bonitos, tienen esa especie de sonrisa y los tenemos tan idealizados que nos olvidamos de que no son mascotas ni animales domésticos.
En el caso de Gaspar, no sé si es que su conducta es una respuesta a un entrenamiento recibido, o si, como sospechan algunos, es un delfín solitario por haber sido separado de su grupo... pero lo que tengo claro es que si de verdad quisiese hacer daño, las lesiones producidas serían mucho mayores.



salud!!!