Se me han acabado los agradeceres de esta semana Islademalta, pero pretendía ponerte uno en verde y tamaño de letra siete por las palabras del último post, que me parecen tan imposibles de repetir.
Cuando navegué la primera vez en un Mousquetaire de madera de 6.50 m., en las procelosas aguas del atlántico gallego, un barco de fibra de vidrio y mayor me parecía un anhelo solo alcanzable por el dinero que ni mis padres ni yo teníamos. Tuve la suerte de aprender a navegar muy joven, con un dinero ganado las anteriors navidades, en una
escuela de navegantes que lo permitía a precios razonables pero sin ningún tipo de lujo, electrónica o motor. Creía que solo los más pobres del sector lo hacíamos así, pese a que allí había todas las clases sociales. Enseñar allí fue después mi manera de aprender, gratis.
Ahora tengo un barco de fibra y bastantes millas navegadas con mejores o peores barcos, más o menos equipados, y no se por qué, me siento peor 'Navegante' que antes. Aunque nunca fuí 'marino', ni ahora me siento 'armador'... solo soy Agus, Genovés, y estoy enamorado... del mar.
Tengo que contar, no aquí, una anecdota absurda que tiene mucho que ver con esto, pero será otro día.