Hola Toletum, Freeblue dixit:
Cita:
A nuestra popa, un velero avanza imparable. Debe estar a unas dos millas y no hay ni un pelo de viento. Las velas flamean abatidas por la falta de viento pero el velero lleva una velocidad imparable. Se abre a estribor para rebasarnos , y le veo caer a toda velocidad hacia la costa de Formentera, para a continuación dar un bordo imposible y enfilar desde allí los dichosos Freus. Grabo la imagen del velero en mi mente, su color de casco, su arco de radar y me estoy preguntando si formará parte de la flota de la regata, cuando al verlo enfilar hacia los Freus, no me queda ya ninguna duda.
-¡¡Puajjjjj!! Una aquí, comiéndose la dichosa encalmada y ese tipo con el turbo...
Estoy casi segura de que la situación la ha observado también la liebre Jarana y un nudo de indignación me aprieta la garganta, pero la proximidad de los Freus hace que lo deje aparte no sin preguntarme qué placer puede experimentar un tipo que gane o se posicione bien en una regata, haciendo trampas...
Mi nada competitivo espíritu, no lo entiende, y menos cuando yo, a lo único que aspiro es a llegar en mi tiempo límite, pero pasan por mi mente, como destellos, las imágenes de muchos de los navegantes que he conocido en estas lides; sufriendo encalmadas, reventando velas por exceso de trapo, soportando frío y lluvia en ocasiones, amparados por el más puro espíritu deportivo y al mismo tiempo siendo unos caballeros y damas del mar...
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Mi comentario se refería a este trozo del relato, en el que Free se refiere a que no entiende qué placer hay en participar en una regata y hacer trampas. Esos son los chuliboysyeyés.
Free, está claro que tenías prisa por llegar, te has recreado poco en la vuelta.
