Literariamente hablando queda muy bien lo de los marinos bebiendo grog, limpiandose los dientes con una vellosidad escrotal a modo de seda y tirando el escandallo con sebo de foca, pero francamente (con perdón) no creo que el estar más cerca del Australopitecus que del Homo sapiens sea lo que hace un marino, ni lo que deje de hacerlo.
Y tan poco entiendo el culto idólatra de la antigüedad. No creo que nadie considere mejor cocinero a alguien por saber hacer fuego frotando maderas.
Lo que realmente hace al marino es esa mirada suave, ese caer de ojos, esa caricia calida crepuscular, esa...
