Estoy en Moraira, atracado en el pantalán sur. Estoy cargando pilas, ordenando el barco, limpiando, engrasando, y caminando. Caminar por este par de calles de Moraira, y las preciosas vistas de su ensenada es una gozada.
Hay pocos nativos. La mayoría son extranjeros. La ventaqja, puedes practicar idiomas, hasta con los camareros.
Freeblue, siempre tan activa y servicial, se ha prestado a llevarme al super para reponer la intendencia. Mientras, su "Tortuga" se está poniendo a punto. Me ha gustado mucho su barco. ¡Qué envidia sana, que marcha al encuentro del Mar Menor!.
Mañana largaré amarras yo también, y ya veremos para dónde tira Telémaco. Hay que dejarle ir. Siempre es mejor no llevarle la contraria, y al final sabe hacerme feliz. No tengo prisas, sólo el deseo de compartir con buenos amigos.
