Yo he aprendido terminología náutica a golpe de berridos de mi capitán. La primera vez que subí en su barco -sin yo tener ni remota idea de nada- me dijo:
-
¿Preparas la mesa?
-¿Y dónde están las cosas?
-En el pañol debajo del puente interior, hacia la crujía están los platos; los cubiertos en la banda de babor de la cámara, en el cajón de más a proa, los vasos en el cofre debajo del sofá de popa estribor
Me quedé con cara de lela sin entender nada, y menos mal que un amigo suyo que estaba ahí al que bauticé como "Mi ángel de la guarda", me iba señalando los sitios. Uff, no sé que habría hecho sin él!
Han pasado bastantes años desde aquello y ahora ya me sale solo utilizar la terminología náutica, pero lo pasé tan mal durante los primeros tiempos que a mi me pareció una crueldad. Mi contrario sigue manteniendo que hay que usar siempre los términos adecuados aunque el interlocutor no los entienda
-
Pues que pregunte, así se aprende!
Recuerdo hace años que contratamos un supuesto marinero, que fue fuertemente abroncado cuando hizo la siguiente pregunta:
-¿Qué hago con estas sogas? 

Carajillos para todos, tabernerooo!