Gracias Palo-palo por haber dado cuenta de la ración de tila que te he dejado más arriba.
Precísamente este verano, navegando con Navarca en su velero, con un curri largado por la aleta de estribor vivimos una situación parecida, pero como vimos con tiempo suficiente que el colega tractorista se iba a comer la línea del curri, se le dieron tres voces y cuatro manotazos al aire y frenó tan en seco que dejó la marca de la frenada en el agua, creo que hasta dió atrás por la forma en que clavó la proa. El curri se salvó y se le dieron las gracias, está claro que entendió que había peligro a popa de nuestra embarcación. Navarca puede dar fe del hecho.
Por cierto, la pesca no se dió mal y nuestros respectivos grumetes disfrutaron de lo lindo.

