Queridos Cofrades,
yo solo os puedo decir, que desde que vendi mi barco, no soy el mismo, es como si me faltara algo.
Quien diga que el dia más feliz de un armador es cuando lo compra y el dia que lo vende, dejadme ponerlo en duda, sobre todo esto último.
La verdad que en esta vida tienes que renovarte para seguir hacia adelante, pero sin duda, como con la primera novia, el primer barco nunca lo olvidas.
En fin cofrades, brindemos para los venideros


salut i milles