Hubo una época en que teníamos una tripulación de mujeres de lo más variada: 1 portuguesa, 1 de Santander, 2 catalanas y el resto gallegas. Aquello era una Torre de Babel, cuando la portuguesa pedía "un poucadiño" la que estaba cerca de cocinas le subía un bocadillo, cuando las catalanas buscaban la "maneta", el resto no sabía de dónde soplaba el viento. Cuando una gritó "amoooollar" y otra contestó: "tampoco estoy tan gorda" nos dimos cuenta que era mejor unificar criterios.

Que no falte el ron ¡salud!!