Sé de un individuo, pobrecillo, que la última vez que rebuscó en el bolso de su mujer fué la última de verdad.

Se pichó con nosequé y se le cayó el bolso, al caer se rompió la botellita de la colonia "montonde euros y cia" y al recoger los vidrios se cortó, quitando de enmedio el estropicio lo más rápido posible, cogió una rara infección que le produjo inmediatas alucinaciones, ya que en ese momento le pareció que su mujer salía del cuarto de baño y gritaba "¡¡¡mi bolso, mi colonia, el suelo recien fregado lleno de sangre!!!" y que en lugar de ayudarle iba hacia el cacharro de los cuchillos de cocina.
Unas horas más tarde, sentado en una montaña de carbón respiraba aliviado habiendo conseguido una plaza de fogonero en el Titanic".
Espero que sea feliz, ya que nadie ha vuelto a verle el poco pelo que le quedaba.


LSV.