Que maravilla, he visto en persona a esos carpinteros de Galicia y concretamente al de la Punta del Chazo en Boiro, que parecían acariciar la madera a martillazos. tenerlo ahora en un libro para poder aprender los detalles de lo que admiré en bruto, me parece un lujazo
Muchas gracias Llan

y a la Universidad de La Coruña