Al hilo de lo que comenta El Temido, estuve charlando con un cofrade ocasional que ya tiene el barco. Y se van, probablemente el invierno que viene. Su plan es cruzar al caribe... y luego ya veremos. No saben si les gustará la vida que allí les espera, así que de momento planean un invierno en el caribe, y un verano en casa. Y lo que surja...
Me pareció una postura tan inteligente, tan práctica y tan sencilla que me ha apetecido comartirla.
Algunos hemos conseguido navegar un mes seguido, pero siempre con fechas en el calendario. Embarcarse para irse es cambiar de vida. Y supongo que hasta que no lo pruebas no estás seguro de que sea lo que quieres.
De hecho, cuando me planteo en serio un cruce atlántico me entran dudas de si realmente me gustaría. Porque no es una diferencia menor.
