(continúa)
Por pura inercia, decidí dejar la isla por babor para poner rumbo a puerto. En la oscuridad de la noche, observé cuatro pequeñas barcas de pesca que, con un pequeño piloto encendido, parecían faenar separadas unos 400 metros unas de otras. Decidí pasar entre ellas para bordear la Perdiguera y, cuando me estaba acercando, comprobé que las barcas estaban fondeadas sin tripulación y que, de una a otra, había unas redes ilegales

apenas visibles hasta estar encima. Di motor atrás... pero ya era demasiado tarde. El eje se había enganchado en una de ellas

y no permitía liberarse. De hecho, al engranar el motor, se paraba, por lo que deduje que zafarse iba a ser complicado.
Ahí estaba decidiendo qué hacer, cuando (creo recordar que) Pon me llamó por radio preguntando si me había enredado. Era obvio y lo vieron. En ese momento, por el canal 77 se dio la voz de alarma, me dijeron que no me moviera (qué más hubiera querido yo que moverme de ahí

) y que vendrían a ayudarme. Al poco rato, tres de esas zodiak, que parecían escasas para trasladar a los cofrades desde la Perdiguera hasta sus barcos, aparecieron para, tirando del barco, tratar de sacarlo de donde estaba.
Viendo que era imposible, el cofrade ALFA

, arrimó su JOBERCO, tiró y tiró de metros y más metros de red, que iba arrastrando tras de mí, hasta que llegó un punto del que ya no pasaba.
Viendo la imposibilidad de liberarme a base de tirones, se barajó la posibilidad de hacer un intento por medio de inmersión y corte de la red. Ahí, nueva tertulia por el 77:
"Se ha quedado windi en el mismo sitio que Sátiro"
"Hay que sacarlo, que lleva niños pequeños"
"No, que es muy peligroso"
"Esa red es criminal, que nadie se sumerja o quedará atrapado

"
"No te preocupes, windi, que yo llevo botellas y te puedo sacar"
"No, nosotros mejor, que llevamos un buceador profesional a bordo"
Otros, desde la playa o desde sus barcos:
"Lo que tienes que hacer es arrancar motor y dar avante a tope hasta que se rompa la red"
"No, no hagas eso, que te engancharás más"
"Si fuera mi barco, no dejaría que tirasen de mí"
"¿Por qué no habláis? ¿Os habéis cambiado de canal?"
P'haberlo grabao
Lo cierto es que la noche era estupenda, el fondeo, seguro

y, sobre todo, yo no quería que nadie arriesgara lo más mínimo por mí. No era una situación límite, ni mucho menos. Los niños, por otro lado, estaban bien, a gusto, teníamos comida, bebida y abrigo para pasar la noche...
Sinceramente, la única opción que me parecía válida era la del "buceador profesional" quien me llamó por teléfono para ofrecerse incondicionalmente, ya que "le daba apuro abandonar a niños pequeños". Hablando conmigo y viendo que la situación no era catastrófica, me confesó que había comido y bebido

y que, quizás, era prudente esperar a la mañana, pues estaba un poco perjudicao

. Yo estaba de acuerdo, obviamente.
Eché el ancla, por si aca, y me fui a dormir.
La noche fue tranquila, como estaba previsto. Cada poco tiempo salía por la escotilla de proa a observar la situación y veía cómo iba rolando el viento y, con él, la popa de todos los barcos... menos del mío, que estaba enganchado de la hélice y del ancla. Menos mal que no había olas, porque las pocas que se formaban entraban por la amura de estribor, dando lugar a un incómodo balanceo para dormir. Incómodo para mí, porque los niños ni se enteraron y durmieron como angelitos sin apreciar el movimiento.
Por la mañana, a eso de las 9, una comisión encabezada por biziberri y Freeblue, neopreno, gafas y botella en ristre, se acercó para, discretamente, ir rompiendo la red. Siguiendo la maniobra de cerca, el COTE (creo) con PEPE, Icebar, ALFA, Canela... y otros varios a los que no pude observar de lejos. Gracias a todos
Realmente la red era criminal. Freeblue, que era la que tiraba de la red mientras biziberri iba cortando, vio cómo se le enganchaban los escarpines a cada momento.
A los veinte minutos, cuando casi estaba suelta, aparecieron los pescadores, que nos dijeron: "Intentad no romperla mucho, por favor". Ellos, a sabiendas de que sus artes son ilegales, acabaron colaborando y fueron quienes finalmente tiraron del barco para trasladarlo a mejor fondeo mientras se comprobaba el estado y se terminaba de limpiar el eje de cabos rotos.
Tras pedir disculpas, fueron a revisar la red, que de seguro habría quedado maltrecha con los tirones y rota a base de cortes de cuchillo. No quise hacer sangre de la situación, pese a que sería denunciable. Nobleza marinera obliga.
Comprobado que no había daños, sólo queda:
1) El agradecimiento a todos los cofrades que ayudaron (o lo intentaron) del mejor modo que supieron. Disculpad que no os nombre a todos.
2) La lección de que por más que te conozcas un recorrido, puede haber cambiado de un día para otro y no se debe bajar la guardia.
3) Cuando se llega con éxito a un fondeo de noche no conviene abandonarlo de noche por un lugar diferente.
4) El mejor consejero en estos casos es mantener la calma.
5) Estoy rodeado de gente estupenda.
Gracias a todos
