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Predeterminado Re: Forrar interior con madera

Hola Skovela. Voy a orientarte un poco sobre una posible solución, aunque pueda haber otras. La teka, como sabes, es tremendamente cara, algo justificado por sus cualidades "marineras" al exterior, pero que no creo que debas pagar para utilizarla en el interior de tu barco. Fíjate más bien en qué otras cualidades deseas lograr: aspecto, tono, color, facilidad de trabajo... que la veta sea más o menos marcada, que combine bien con otra que ya tengas...
Una vez decidido todo lo anterior, debes calcular el area de la superficie que quieres cubrir y, dependiendo de lo "regulares" que sean los paños que quieres forrar (con formas muy irregulares o, por el contario, simples) debes añadir a esa superficie un 50% más. Si luego sobra algo siempre es aprovechable, te lo aseguro.
Otro paso: decidir la sección de las tablas del forro, es decir, qué ancho quieres que tengan respecto de su longitud, y después de eso el grueso más apropiado (después te oriento también sobre estos detalles). Y también si quieres que sean completamente lisas y unidas a tope, o por el contrario que muestren un pequeño rebaje acanalado -un galce- en uno de sus cantos, para que al unirse den la sensación de estar machiembradas por la unión.
Cuando hayas calculado el número de tablas que necesitas para cubrir todos los paños (mas el % que dijimos )y el largo que deben tener (un 10 % mas que el largo de los paños), ya sabes cuantas tablas tienes que encargar al carpintero.
Un ejemplo: Imaginemos que eliges fresno americano. Es una madera muy clara (Que si queremos oscurecer un poco podemos tintar sin problema), con una veta preciosa y muy marcada, está bien de precio, es flexible hasta decir basta, muy robusta y se trabaja bien. Su único problema es que es sensible a la carcoma, pero tratada convenientemente antes de darle los acabados, no hay problema. También se afea si se moja, pero si se instala adecuadamente y se barniza correctamente, tampoco tendría que haber problema...En fin, que nos decidimos por el fresno americano.

Hemos calculado la superficie y hemos concluído que necesitamos 30 tablillas de 200 cms de longitud total, y de 6 cms de ancho y 8 mms de grueso (con más grueso flexará peor, añadiremos más peso inútil, necesitaremos más madera y eso es más dinero...), grueso suficiente si la instalación se hace bien ( Y la vamos a hacer bien ....

Me tomo un descansito pa tomarme un vinillo... ya está)

... Y como dijimos que teníamos que trabajar con márgenes, en lugar de 30 tablillas necesitaremos 45, que aunque parezcan muchas, luego siempre hay alguna que sale mala, dobla mal, no nos gusta... y serán de 220 cms de largo.

Una de las escuadrías en que venden el fresno americano es 7cms de grueso. Pues bien, de esta sección salen perfectamente tablillas cepilladas y limpias a 6 cms de ancho (si el carpintero es carpintero). Los anchos de los tablones no son standard, así que si tenemos, por ejemplo, un tablón que dé 20 cms de ancho y 230/240 cms de largo, de él podríamos obtener aproximadamente 15 tablillas o más. Pero pongamos 15, si se cepillan y regruesan correctamente. Con tres tablones forramos el camarote de proa y nos sobra luego para forrar alguna otra cosilla por ahí que haga juego. Y si no nos sobra porque teníamos el día tonto y dimos varios cortes mal, pues ¡a joderse !.
De esos mismos tablones, y si no de uno pequeño, sacaremos los rastreles que nos hagan falta y un poco de junquillo para rematar como Dios manda. Los rastreles van colocados verticalmente, por lo que su longitud máxima será la del dormitorio a forrar, a partir de la altura del catre. Su sección debe ser en torno a 1 cm de grueso por 3 ó 4 de ancho, para que no rajen cuando atornilles o claves sobre ellos. Cuantos más dispongas y menos distanciados estén, menos vano quedará para el forro entre rastrel y rastrel, y por tanto, más difícil será que algún golpe los reviente. Yo los pondría cada 30 cms, para que las tablillas cojan bien la curvatura requerida.
Y vamos ahora al carpintero con los tablones comprados en la maderera y le decimos lo que queremos que nos saque y que nos lo presupueste (es un presupuesto muy fácil, que no ponga escusas. Le estamos pidiendo 45 tablillas todas iguales y con las misma sección y longitud, a sabiendas de que habrá alguna con algún defectillo -hay que asumirlo-. Deben llevar por un canto un rebaje a media madera de 6 mms de ancho y por el canto contrario el mismo rebaje pero de 3 mms y por la cara opuesta, de manera que al unirlas se solapen 3 mms y otros tres queden sin solapar, para que queden bien unidas pero diferenciadas al tiempo unas de otras.
Si queremos que no queden aristas vivas se lo decimos al carpintero para que ponga la fresa apropiada y listo. También podéis pedir presupuesto antes de comprar la madera, explicando lo que querriáis e informándole de los tablones disponibles, o, incluso, presupuesto incluyendo la madera, eso es asunto de cada uno y otra posibilidad más). También hay que pedirle los rastreles -muy fáciles y rápidos de sacar, y unos metros -los que estimeis necesarios y un 50% más, de remates de esquina (para rematar contra el techo...)
Me estoy dando cuenta de que me estoy extendiendo mucho y aún queda la instalación. Esto casi podría ser un tutorial eh?

En fin, vamos allá: suponiendo bien limpias las paredes a forrar, cortas 3 ó 4 rastreles de cada banda, comenzando por los mas lejanos a proa (en seguida verás por qué). Tienes marcada con rotulador su ubicación aproximada (no hay que medir al milímetro aquí). También tienes un adhesivo de montaje bueno (puestos a suponer, Sikaflex 11-fc en color marrón), y un bote en spray de espuma de poliuretano densa. Y por último unos cuantos palos de pino o cualquier otra madera barata,de sección 2 x 2 cms, sin nudos -es importante-; esto último también te lo podrá proporcionar el carpintero.. deberán ser un poco más largos que la distancia máxima de uno a otro costado del dormitorio.

Colocas el primer par de rastreles, uno frente a otro, cada uno en su costado, bien cargados de adhesivo, comenzando por lo que van más a proa ¡OJO! de los tres o cuatro pares que te dije, es decir, según entras al dormitorio se trataría del cuarto par de rastreles. Los situas bien enfrentados y verás que tenderán a separarse de los costados por la curvatura de éstos. Tienes que utilizar los perfiles de pino poniéndolos entre ambos, a modo de arcos o ballestas de camión, para que los mantengan apretados contra los costados. Si se escurren, corta los extremos en forma afilada para que muerdan mejor, y si aún así se escurren, entonces practica en el resto de rastreles unos pequeños tajos en los que luego se sujeten los perfiles de pino.
Si han quedado firmemente apretados contra los costados, es posible que por los lados de los rastreles rebose adhesivo. Perfecto. Con la yema del dedo (guante de goma) repasaremos todo el sobrante estira´ndolo bien, e incluso añadiendo algo con cuidado si es necesario.
Después de estos rastreles colocaremos los siguientes hacia popa, así hasta llegar al primer par según entremos al dormitorio. Como hemos trabajado de proa a popa no nos quedamos encerrados. Al día siguiente quitamos las ballestas y las usamos en los pares de rastreles siguientes, `pues, como vamos hacia proa y la distancia entre costados disminuye, nos servirán de nuevo. Bastará con ir recortándolas según nos aproemos.
Ya tenemos los costados rastrelados. Ahora biene lo chulo.
Comenzamos la clavazón del tableado de abajo hacia arriba, para que las tablas puestas sujeten a las siguientes al ser clavadas. Lo ideal es que todas vayan en una pieza de proa a popa, pero si hemos desperdiciado mas de la cuenta, habremos de aprovechar retales y hacer empalmes. ëstos deben coincidir sobre rastreles y si es posible, que el empalme vaya en el sitio mas discreto. Es importante medir muy bien el largo necesario teniendo en cuenta la curvatura. Lo lógico es que cada vez las tablas sean algo más largas, aunque ello dependerá del panel frontal, el que cierra contra el pozo de anclas. En fin , mucho cuidado al cortar, y mucha paciencia al principio. Y este detalle es importante: hemos de comenzar la colocación de manera que la tabla inmediatamente superior quede ajustada o solapada bajo la inferior, es decir, que las tablas deben llevar el galce de 6 mms de anchura hacia arriba.
Aprovecharemos para utilizar también adhesivo en su montaje. Si no queremos que lleve puntas deberemos tener paciencia e ir montando ambos costados a la vez de abajo hacia arriba y utilizar ballestas contra todos los pares de rastreles. Si no nos importa que lleve puntas, éstas serán galvanizadas -muy importante, si no acabarán oxidando y manchando la madera-, de 15 mms de largo, con "cabeza de hombre" (para embutirlas ligeramente con un botador apropiado -un clavo acerado un poco más grande-).La clavaremos un poco inclinadas hacia abajo, no de frente, para que ofrezcan más resistencia al desclave, con la parte trasera del martillo de ebanista. Si no tenemos destreza, podemos iniciar el trabajo cogiendo el clavo con un alicate con fuerza y clavando un poco la punta, hasta que ésta se sujete y podamos acabar de clavar con el martillo.
Una vez puestas tres o cuatro filas de cada lado, y dejando un día por medio para que el adhesivo frague, podemos, en nuetro afán de perfección y amor infinito hacia el barco, introducir, entre el forro y el costado, espuma de poliuretano, teniendo en cuenta que aumenta mucho de volumen. Al principio trabajará a comresión entre forro y costado, hasta que seque. A partir de ese momento amarrará hasta la muerte a ambos (forro y costado), será un buen aislante acústico y térmico -además de la madera en sí- y proporcionará flotabilidad extra a nuestro barco, rigidez al mismo, y ausencia de humedad total a la trasera del forro. ¡Y todo ello, señoras y señores, sin aumentar el grueso del forro, puesto que va embutido ! ¡Qué gran invento es este aislante)
Bueno, prosigamos. Volvemos al día siguiente. rascamos la espuma sobrante del día anterior, y seguimos colocando forro. Después colocamos juntas (esto ya no creo necesario explicarlo: adhesivo, ballestas, clavos...lo que se quiera. Y cuidado con los cortes a inglete, que dan guerra) y ya tenemos puesto el forro. Si queremos enmasillar algún defecto o los poros resultantes de embutir los clavos, ahora es el momento de aplicar la masilla. Del color definitivo si vamos a usar tintes, o del color de la madera si no los va a llevar.

Ahora tocaría lijar con suma paciencia, usando lija cada vez más fina. Después tinte si se quiere tintado, y si no directamente xylamón en abundancia (mascarilla y ventilación) y varias manos para evitar hongos e insectos. Y después el acabado, en el que no me detallo porque creo que ya me he extendido bastante, y a lo mejor, no lo sé, ya está explicado en otro sitio de foro (so no fuera así, me lo dices, y encantado te lo detallo). Espero que te haya servido de ayuda y ya me contarás.
Un saludo
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