Que bién Alejandra.
Sí que hace ilusión. Nosotros los hemos tenido en dias de mal tiempo, pero nunca conseguimos que comieran. Una anécdota graciosa fué un pequeño polizón, volviendo de Cerdeña, entró por el portillo del baño mientras alguien estaba sentado dentro. Que susto, que risas y que cariño le cogimos. Habría que ponerles nombre.
Gracias por contarlo.
