Ver mensaje
  #158  
Antiguo 19-10-2009, 19:31
Avatar de Tahleb
Tahleb Tahleb esta desconectado
Capitán pirata
 
Registrado: 27-10-2006
Edad: 72
Mensajes: 906
Agradecimientos que ha otorgado: 212
Recibió 1,451 Agradecimientos en 356 Mensajes
Predeterminado Re: Permitidme una confesión.

Sí. Se acerca el otoño con toda su carga simbólica. Y parece que los dioses se conjuran para que las cosas tristes sucedan precisamente ahora.

Vengo de pasar unos días en el sur de Francia y de completar el penoso deber de entregar el ketch a su nuevo propietario.

No esperaba que se vendiera tan rápidamente y me ha pillado un poco desprevenido. Además, no me ha sido ahorrado ninguno de los pesares que estas cosas pueden causar. He tenido que salir a la mar para demostrar que todo funciona; he tenido que dejar que el nuevo dueño maniobrase en puerto y he tenido, en fin, que escoger qué cosas me iba a llevar y cuáles se quedarían a bordo.

De regreso a casa he parado en Sète con la intención de ponerme à toucher de ostras y vino de Sauternes y de rellenar los rincones con unas copas de Calvados, y ahora no sé si me encuentro fatal por el exceso o si es que estoy muerto de pena y añoranza.

Y un poco de vergüenza, también.
Cuando ya tenía casi todo lo que quería conservar metido en cajas, una extraña fuerza contra la que no pude luchar me impulsó a coger la almohada de la litera de Claire y a hundir la cara en ella. La olfateé como un perro, aspirando desde el último rincón de mis pulmones para captar alguna molécula de su recuerdo trigueño. En vano. Cuando estaba a punto de dejarme llevar por la emoción, noté que el nuevo armador me observaba desde la puerta del camarote con las cejas arqueadas y los labios dispuestos como para pronunciar una diminuta u. No me acuerdo de qué estupidez dije para justificarme, pero aún me arden las orejas de sonrojo.

También he pasado por ese momento tan duro en el que, tras haber comprobado mil veces que no queda nada importante que salvar, uno echa la última mirada al camarote y cierra la puerta para siempre. El propietario, un tipo que se parece extraordinariamente al actor que hace de Niles Crane en la serie Frasier, parecía estar encantado de verme tan conmovido y tan triste, y creo que era sincero cuando me dijo que sólo tengo que llamar por teléfono para quedar el día que me apetezca volver a navegar en su barco. Creo que es una especie de sádico. Me he desquitado un poco dando especial teatralidad al gesto de meter en mi cartera la copia del contrato de venta. Y el cheque, claro está.

Fui a ingresarlo en una cuenta de mi hijo y luego conduje hasta Sète sin poder dejar de pensar en el concepto de la libertad y en su altísimo precio. Puedo hacer, ahora mismo, lo que me dé la gana. Nadie me espera ni espera nada de mí en las próximas semanas. Podría hacer cualquier cosa, si tuviera ganas de hacerla.

Y sólo me apetecían las ostras, el sauternes y el calvados. Al llegar a mi habitación de hotel aparté los visillos de la ventana intentando vislumbrar la mar, pero estaba muy oscuro ya. Fuera soplaba un mistral disuasorio y frío que condensaba mi aliento en el cristal.
Si se está asistido por el calvados, cuando uno mira a la oscuridad desde una ventana puede acabar viendo lo que quiera, y las ostras mezcladas con un vino de uva mohosa permiten oír la banda sonora que se escoja. Dibujé sobre el vaho del cristal el lomo de un delfín y regresé al mes de agosto y a la luz explosiva de la isla de Lípari. Viento largo, música griega del Aspromonte a todo volumen, delfines en la proa, risas, gritos y la cara de una hermosa muchacha que me pregunta si soy feliz.
Citar y responder
4 Cofrades agradecieron a Tahleb este mensaje:
Atlántida (22-10-2009), Estelamarina (26-10-2009), Freeblue (20-10-2009), Sunrise (20-10-2009)