Efectivamente, volvemos a darle vueltas al mismo asunto. Todos tenéis razones de peso, pero a mi me reconforta pensar que, en esta época donde prima (salvo ¿muchas? excepciones) lo fácil, el noble ejercicio del botelloneo, el tener todo lo que uno pueda querer, el no valorar casi nada ...., pues eso, que me alegra ver que una persona joven viva su sueño, se esfuerce y arriesgue, al menos durante los ocho meses previstos.
En lo referente al "riesgo", sigo pensando que es mucho más peligroso el moverse en la noche de nuestras ciudades, rodeados de alcohol, coches y otras drogas que navegar en pleno océano.



¡por la Niña australiana!!!