El galeón ya está en el astillero  
Se esperaba que el traslado hubiese sido el miércoles 14 y al final fué ayer, lunes 19, os transcribo un documento que me ha enviado O Ferreiro, director de esta orquesta, en la que cuenta las aventuras de ayer, me ha gustado tanto el tono de emoción que sólo lo he traducido
LA AVENTURA DEL TRASLADO
El viernes 10 de octubre, los técnicos de Gesteneval fueron a tomar las medidas del galeón . Ahora todo estaba en manos del astillero O Facho de Cambados, el carpintero tenía que estopar y reclavar algunos bordos y dejar o barco a hinchar.
Sabíamos que la semana del 12 al 18 de octubre iba a estar un tempo muy bueno, nuestras previsiones eran que el galeón se pudiese trasladar a la Illa, el miércoles.
Pero eso no pasó, es más el viernes 16 las noticias eran que el galeón casi cogía tanta agua como a primera hora, y que el lunes 19 iban a subir el barco para que el carpintero le echase un vistazo.
Parecía que en vez de ir hacia delante íbamos hacia atrás, el viernes por la tarde empecé a preocuparme, y decidí que era hora de hacerle una visita al astillero, durante la tarde-noche del viernes intenté contactar con Brea (el carpintero) para ir el sábado 17 a Cambados, fue imposible contactar con Brea, visto lo que aconteció después hay que darle gracias a Díos.
Durante ese sábado, me di cuenta que la mejor opción era ir el lunes, por suerte mi trabajo me permitía ir ese día, así era seguro que podríamos hablar con la administración do astillero y con el carpintero del astillero.
Quedé con Brea a las 13:00 en Bertamiráns, y a partir de ahí viajamos hacia Cambados, a donde llegamos un poco antes de las 14 horas, a esa hora pensábamos que no encontraríamos a nadie en el astillero, pero iríamos a comer, para a las 15 horas cuando comenzaran allí a trabajar estar presentes.
El astillero estaba abierto, y allí en la explanada encima de un carro estaba nuestro galeón, Brea y yo lo estuvimos revisando, y vimos que el carpintero le tapara alguna junta, pero que seguramente no llegaría.
Pronto llegó allí el vigilante del astillero que es el encargado de subir y bajar los barcos, y luego también llegó el carpintero, un hombre muy singular, ya que nos contó una serie de historias cuanto menos curiosas: Que tiene un barco trabajando en el Caribe, en Isla Margarita, llevando pasajeros y que allí mismo estaba reparando un barco de las bateas para cruzar el charco y llevarlo también al Caribe, también que estaba reparando un velero de la Copa América de 1903.
Volvamos a nuestra historia, eran las 14:30, y el estómago ya pedía algo, así que fuimos a comer, a la vuelta bajaríamos el galeón y haríamos una prueba, durante la comida estuvimos hablando de la lastima de no aprovechar el buen tiempo que teníamos, ya que esta semana iba a hacer mal tiempo.
Llegamos al astillero a eso de las 15:30, a partir de aquí iban a suceder una serie de acontecimientos todos negativos, menos el resultado final que fue inesperadamente muy positivo.
Cando volvimos al astillero, el barco ya estaba en el agua, ya habíamos perdido la oportunidad de ver por donde le entraba el agua.
El galeón en el agua
La siguiente idea fue sacar el galeón del agua para poder ver por donde salía el agua, pero el galeón ya tenía unos cuantos quilos de más, y al intentarlo rompió el cabo y el galeón se fue mar adentro, ya pensábamos en lo peor, que era que se saliese del carro, y luego que hacíamos, por que allí no había donde amarrar el barco. El galeón aunque no se salió del carro, si que se le cayeron los calzos, por lo que se hacía casi imposible volver a subirlo a tierra.
Brea embarcando para ver por donde entraba agua
A partir das 16:00, empezamos a pensar que la mejor opción era el traslado a la Illa.
El móvil ya levaba un par de horas indicando que su batería estaba agotada, y ahora resultaba fundamental.
Para poder llevar el barco a la Illa, precisábamos lo más rápido posible:
• Que el astillero O Facho nos dejase llevar el barco, sin pagar
• Contactar con Mougan, para que busque un barco
• Conseguir una bomba de achique
A todo esto, el día amenaza lluvia, e a visibilidad comienza a menguar, y el móvil a dar avisos de que de un momento a otro nos deja colgados, por precaución antes de nada anoto una serie de números por si acaso.
Subo a la administración del astillero, y le comento el caso, pero ellos me dicen que su norma es que hay que pagar antes de salir el barco, después de rogarles, acceden bajo la condición de que el martes a primera hora tengamos hecho la transferencia.
Entonces llamo a Mougan para que urgentemente, busque un barco, lo intentan varias veces pero les resulta imposible.
En eso ya pasa de las 17:00, y la visibilidad va disminuyendo, seguro que vamos a llegar de noche a la Illa.
Ya sin opciones, llamo a Luís (patrón del Novo Sofía), resulta que estaba en la Illa, para llevar el barco de las bateas, para Vilanova, por que se avecinaba mal tiempo, y allí estaría más resguardado. Le conté el caso, y no dudó en echarnos una mano, seguro que era ya una muestra de compañerismo a un barco tradicional.
Ahora faltaba la bomba de achique, el mismo Luís me indicó un sitio donde alquilaban herramienta, allí me dirijo con las breves indicaciones de Luís, en busca de la bomba, el sitio parece cualquier cosa menos un establecimiento de alquiler, hablo con el propietario, y resulta que sólo tienen una, pero que la tienen desmontada para revisarla.
Son las 17:30, y la situación es la siguiente, Yo estoy en el medio del monte sin bomba, con el móvil a punto de agotarse, y Luís con su barco yendo al astillero, sabemos que sin bomba es imposible la travesía, me pongo en contacto con Salvador (hermano de Uxío), de la Illa, para saber donde poder encontrar una bomba, pero él no sabe. Entonces llamo a Luís, para que de la vuelta, y éste se da cuenta de que un amigo de Vilanova tiene una bomba. Tardo en dar con él, tenemos suerte la bomba parece ser suficiente. Está nueva y su propietario, sin conocernos de nada, nos la deja, a sabiendas que es para bombear agua salada, parece que nuestra suerte esta cambiando, son casi las 18:00, y salgo de Vilanova, para ir al astillero que está a unos 10 kilómetros pasado Cambados, durante el camino tengo que comprar gasolina para la bomba.
Cuando llego al astillero allí se encuentra Luís con su pequeño barco de las bateas, para remolcar nuestro galeón. La bomba parece que no quiere arrancar, al final lo hace y achica bastante agua, la maniobra de enganche es un poco rara, ya que los dos empleados del astillero, son tan atentos como un poco torpes, para ayudarnos sacan una pequeña planeadora, con un gran motor, un V8 de 300 CV..
La bomba que no va y luís esperando
Es el momento de partir, son las 19:00, casi de noche, y aún vamos a tener un problema más.
La bomba achica aproximadamente la misma cantidad de agua que entra, cuando el galeón está parado, deberíamos achicar el máximo posible, para tener una reserva. Lejos de eso en cuanto el barco se pone en marcha, un desagüe se abre, y el agua entra a tope, una rápida maniobra de Luís que le coloca un destornillador y un trapo tapona la entrada de agua.
La bomba va
En vez de llevar una reserva, ya partimos con sobrepeso.
El último empujón
Parten hacia la Illa, yendo Brea en el galeón atendiendo la bomba de achique, esta va manteniendo un nivel de agua aceptable, cuando menos no aumenta.
Eso yendo despacio, pero eso no puede ser, ya que la visibilidad es escasa, y el mar ya lleva bajando un par de horas. Al aumentar la velocidad aumenta la entrada de agua.
El remolque
Yo voy a la Illa por carretera, nunca un viaje se me hizo tan largo, aún más porque me resultaba imposible mantener un contacto visual con ellos.
Cando llego al puente de la Illa aún no los veo, cuando estoy terminando de cruzar el puente, comienzo a ver como sale una pequeña luz de entre las bateas.
A esas alturas el móvil ya estaba inservible, y me di cuenta que llevaba horas sin hablar con Mougan, y que igual ya se habría marchado del astillero.
Llegué allí y me encontré con otra noticia negativa, prácticamente no tenían medios para fondear el barco ni para amarrarlo.
A eso de las 20:00 después de una hora de travesía llegan al lugar de fondeo en la Illa, este sitio de fondeo es el más ruin que uno se pueda imaginar, se trata de una playa completamente llana, con aproximadamente unos 50 cm. de calado, y con gran cantidad de “cons” (como le llaman en la Illa) (NT: pedruscos para el resto).
La maniobra es de lo más complicada corren los dos barcos serio riesgo de varar, con lo que eso significa, ya que para esa noche dan alerta de temporal, podemos perder los dos barcos.
La maniobra de Luís resulta perfecta, y consigue salir sin quedar varado por los pelos. Para acercar nuestro galeón a tierra, necesitamos tirar de él desde tierra, al final queda en una posición perfecta, en cuanto amarramos el galeón, vimos que la marea ya bajara mucho, es decir si llegan 10 minutos más tarde, tendríamos que haber dejado el galeón a unos 150 metros de tierra, sin rizones, y a merced del temporal.
En la Illa al lado del Adelino Manuel
Después de todo conseguimos hacer algo impensable, me comentaba Brea, de vuelta a casa, que estaba muy contento, yo aún más, las circunstancias hicieron que arriesgásemos el proyecto, el barco de Luís e incluso la vida de Luís e Brea.
En eso llegamos a Bertamiráns as 22:30, y Brea aún tenía que ir para Tal a donde no llegaría antes de una hora.
Nada más llegar a casa lo primero que hago es llamar a Ramón para que el martes le haga la transferencia al astillero.
En Mougan va a estar varios meses, cuando esté terminado, se procederá a otro remolque, esta vez a Abelleira, y esperemos que en mejores condiciones.
Ya me tardaba escribir todo lo acontecido.
Una imagen de la ruta seguida

PD mis disculpas por el tocho, pero para mi resulta emocionante
Editado por Tabernero en 08-11-2009 a las 01:10.
Razón: Poner fotos
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