ME MOLESTA (con concisión)
- Tramitar la compra-venta de una Embarcación de Recreo es de una complejidad increible en tiempo y sorprendentemente caro comparado con un vehículo de motor de media/alta gama, da igual la eslora y equipo.
- Cruzar a Mallorca, Columbretes o Melilla me cuesta 3000¢ de entrada + 500¢ al año. Antes no, y para un extranjero es gratis.
- Se adjudican proyectos de concesiones de amarres sin considerar la abundancia de pequeños propietarios.
- La administración alimenta con normas un sector de por si caro y luego lo asfixia al no poder el usuarios mantener el barco.
- Fondear es una lotería pues puede estar prohibido. Solo una compleja busqueda/catalogación de 'avisos a navegantes' y cartas náuticas te pueden advertir, y no son gratis ni baratas. Las comerciales, digitales o de papel, no son correctas antes ya de comprarlas. Encima, me pueden sancionar por no llevarlas 'al día'.
- Pagar dos veces (o tres) por asegurar mis accidentes. Se comprende que, cuando uno practica tenis o petanca, tenga que estar federado para cubrir eventualidades de accidentes y lesiones. Sólo por el hecho de tener barco, ya tienes obligación de asegurarlo con toda su tripulación, por lo que no tiene sentido que te obliguen a estar federado para participar en una regata.
- Que cada Comunidad Autónoma cobre diferentes tarifas por la licencia federativa.
- Que un PER no pueda pasar legalmente de Denia a Ibiza por un mar (Mediterráneo) y sí pueda hacerlo de Gran Canaria a Lanzarote, que es mayor distancia y por un océano (Atlántico).
- Pagar un impuesto de matriculación que no existe en el resto de la UE más que, por lo que yo tengo entendido, en Chequia, donde por no haber no hay ni mar y sólo 20 barcos de recreo abanderados.
- Tener que pedir permiso para organizar una concentración náutica... creo que nadie ha caído en que, con el RD 62/2008 de 25 de enero, los organizadores de la VIII Kdda del Mar Menor, mis admirados cofrades Kibo y Windi podrían haber sido objeto de duras sanciones por organizar una concentración náutica sin medidas de seguridad, si coordinador, sin seguro colectivo de RC, etc... y, sobre todo, SIN pedir autorización a Capitanía.
- Aplicación de la regla sobre cursos de seguridad personal ISAF en un "por cojones" de la RFEV y al doble de precio que una entidad no afecta a la RFEV organizó el año pasado.
- Tarifa G5, T5, X5 o con la letra que le corresponda en función de la CCAA en que eso ocurra.
- Lo mismo para la T0
- Limitaciones al "bricobarco en varaderos públicos"
- Homologación de equipos por la DGMM restringiendo el acceso de productos al mercado y, por tanto, limitando las posibilidades de competencia comercial entre marcas, con el consiguiente encarecimiento de los equipos para el consumidor final.
- ITB en manos de empresas privadas con ánimo de lucro y cuyos inspectores en muchos casos desconocen la realidad de un barco.
- Que mi actividad sea regulada por una oficina en Madrid regida por gente que no tiene ni idea de lo que es una embarcación de recreo y que, con sus normativas dirigidas a lo que realmente les corresponde, es decir, la Marina Mercante, han conseguido convertir la Marina Mercante española en la "increíble flota menguante".
- Complicado sistema de titulaciones.
- No saber si mi país está o no suscrito al convenio ICC sobre validez internacional de titulaciones náuticas.
- Regulación caótica de la navegación por aguas interiores.
- Cobro de tasas por tramitaciones que en otros países son gratuitas.
- No inscripción de los números MMSI en el Registro de la UIT, a pesar de que la DGMM ha accedido a inscribir aquellos códigos de barcos despachados en zona 2 y 3 cuyos armadores lo soliciten.
- Exigencia de despacho de embarcaciones, un trámite de tipo excepcional que se aplicaba en tiempo de guerra para controlar el tráfico marítimo... que en este país fue implantado por la dictadura franquista y se les ha "olvidado" eliminar.
- Absoluta inadecuación a la realidad de la clasificación de zonas de navegación.
- Inexistencia de equipos de descarga de tanques de aguas fecales en la mayoría de los puertos, obligando así a los navegantes a tener que incumplir las leyes medioambientales o no poder usar instalaciones de a bordo debidamente homologadas, inspeccionadas y certificadas.
- Inexistencia de normas específicas para la náutica de recreo.
- Inexistencia de un órgano gubernamental destinado a la regulación y tutela de la náutica de recreo.
Así está todo junto,



salud!!!