Enhorabuena compañero. No conocía ese modelo, pero sí a ese
peasso arquitecto, de cuyas manos han salido barcos buenos buenos, y con el que la vela francesa tiene una deuda impagable, dicho sea de paso.
Ahora, con toda la ilusión de un barco nuevo y con la experiencia de otro anterior, a disfrutar sintiéndote un dios que da a su barco una nueva vida. Que sea larga y hermosa
